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viernes, 19 de junio de 2015

Dos guerras: Vietnam y Wall Street

Imágen del film (Pelotón ), Platoon.
Por: Miguel Torres

Oliver Stone, nacido en 1946, es de la generación que conoció y sufrió la guerra de Viet Nam. Stone la vivió en carne propia, se alistó como voluntario en el ejército norteamericano en 1967, por su valor en el combate fue condecorado con “El Corazón Púrpura”.
Stone contó esta experiencia en su filme “Platoon” (Pelotón). En este filme, amargo y realista, el protagonista es testigo de primera mano, se ve el fruto de un artista sincero que constata con sus propios ojos lo que sucedía en Viet Nam.
El filme tiene varias secuencias antológicas: el joven recluta llega a un campamento donde un grupo de soldados negros están trabajando en los abastecimientos. Extrañados de ver a un soldado tan joven y blanco, le hacen varias preguntas, y cuando el recluta confiesa que se alistó voluntario, risas, carcajadas y bromas que le ponen en ridículo, lo acompañan.
En otra secuencia se ve a estos mismos soldados, sus compañeros, que lo invitan a relajarse estilo Viet Nam. Se trata de una especie de rincón oculto donde fuman opio y cualquier otra clase de droga. Aquel ejército es cualquier cosa, menos una fuerza combativa motivada para enfrentar una guerra justa.
Una historia desgarradora la narra en otra obra: “Nacido el 4 de julio”, que protagoniza Tom Cruise, quien encarna a un soldado que regresa invalido de la guerra con profunda rabia y rencor. Esta es la época en que los jóvenes condecorados lanzaban sus medallas contra el edificio del Pentágono, la Casa Blanca y otros lugares emblemáticos.
Pero la carrera de Oliver Stone apenas comenzaba. Originario de Nueva York, hijo único, con un padre corredor de bolsas, emprende un nuevo proyecto que es ya un clásico: “Wall Street”. Iniciaba la época en que el capital financiero dominaba los mercados. Fue protagonizada por Charlie Sheen y Michael Douglas. Sheen representa la generación ambiciosa que trata de entrar en el mundo de Wall Street. Se vale de su padre, Martin Sheen para obtener un costoso regalo que ofrecer al todo poderoso Michael Douglas. Éste conoce al insaciable joven y lo maneja ofreciéndole apartamentos costosos y una mujer de esas que transitan por esos mundos.
Pero Sheen no tiene la habilidad de su patrón, es detectado por la policía y en una secuencia tremenda lo sacan preso de la oficina bajo la mirada de todos sus compañeros de trabajo. La policía le propone un trato, llevar un micrófono oculto para desenmascarar el personaje que interpreta Michael Douglas. Ambos personajes van a la cárcel, pero como era de esperar el más conectado con el sistema, Michael Douglas, sale antes.
En una película posterior “El dinero nunca duerme” se reencuentran ambos personajes, más viejos y buscando nuevos negocios. Es la continuación de la original “Wall Street” aunque no con el mismo éxito.
Hay que mencionar que Stone ha incursionado muchas veces en el cine puramente político como “JFK”, biografía de John Kennedy, interpretada por Kevin Costner. En la actualidad se encuentra preparando un filme sobre Edward Snowden, quien, siendo de una generación más joven, y en otro ámbito, contribuye a hacer entender este mundo de hoy en el que no todos los cineastas se atreven a abordar.
Stone es autor de la serie documental televisiva, “La historia no contada de los Estados Unidos”. Sin dudas, le quedan muchas obras por hacer y muchos secretos por develar.

jueves, 11 de junio de 2015

Países de la UE y Cuba: lecciones del pasado

Imágenes como estas pueden observarse luego del 17 de diciembre pasado. Foto: Franklin Reyes/AP
Imágenes como estas pueden observarse luego del 17 de diciembre pasado. Foto: Franklin Reyes/ AP.
Por Santiago Pérez Benítez y Claudia Martínez Hernández*
La propia existencia del modelo cubano representa un desafío al poder de las transnacionales y al orden global impuesto por el Estado norteamericano y las principales potencias de Europa Occidental.
A este ordenamiento no le convienen Estados nacionales que negocien de manera enérgica con las transnacionales; manifiesten posturas ideológicas alternativas; denuncien y traten de modificar el orden establecido, al tiempo que se hayan mostrado capaces de conservar el poder interno en su sociedad y diversificar sus relaciones externas.
Cuba es un referente para los sectores latinoamericanos, europeos y de otras sociedades del llamado tercer mundo, que deseen cambiar las reglas sistémicas de las que se beneficia el capitalismo europeo.
Es por ello que ha existido, y seguirá existiendo, una estrategia de largo plazo del capitalismo global y de sus estados nacionales dominantes por derrocar, subvertir o erosionar, en la medida de lo posible, al sistema de la isla por métodos o instrumentos económicos, diplomáticos, políticos, comunicacionales, ideológicos, subversivos, encubiertos y si es necesario, militares.
Resulta impensable que el gobierno norteamericano o las potencias de la UE y la OTAN dejen de buscar estos objetivos, incluso si se firmara a fines del año 2015 un Acuerdo de Cooperación y Diálogo Político entre la UE y Cuba, y si se restablecieran las relaciones diplomáticas y se abrieran Embajadas en EEUU y en Cuba.
Por causas estructurales, resulta prácticamente imposible que Washington o Bruselas actúen en y con Cuba como lo hacen otros países capitalistas desarrollados, para no mencionar a los BRICS y el resto de los países de la ONU, que respetan el status quo en la Isla.
Esta generalidad, sin embargo, no explica los matices que han diferenciado las estrategias para tratar de derrocar o modificar al sistema cubano entre EEUU y la Unión Europea, ni los cambios que se han sucedido en las distintas coyunturas de las relaciones bilaterales de la isla con estos actores.

lunes, 4 de mayo de 2015

Silvio a Página 12: “Lo primero es respetar el derecho que tenemos a ser como queramos ser”

Concierto de Silvio Rodríguez en la Universidad de Panamá, durante la inauguración de la Cumbre de los Pueblos. Foto: AFP.
Concierto de Silvio Rodríguez en la Universidad de Panamá, durante la inauguración de la Cumbre de los Pueblos. Foto: AFP.
Por Karina Micheletto
Un concierto de Silvio Rodríguez en la Argentina adquiere, siempre, el carácter de acontecimiento. Aun cuando en el último tiempo las presentaciones del cubano por estos lares se han vuelto menos espaciadas, cada noticia previa de su futura llegada es anunciada por una cantidad de gente como una celebración compartida: ¡viene Silvio! Esta vez, viene con dos funciones previstas en el Luna Park –los días 27 y 28 de mayo–, y con la probabilidad, aún no confirmada oficialmente, de sumar un recital gratuito.
También es parte de la previa, en este caso periodística, el acuerdo de que la entrevista sea vía e-mail, en una distancia que el cantautor sabe acortar con respuestas generosas, incluso situando su dónde y cómo: “Te estoy escribiendo desde un cuartito de mi casa que uso como oficina. Aquí están mi ordenador, mi mesa de dibujo, varios libreros, una guitarra, un par de cámaras y algunos cuadros. Desde aquí genero buena parte de lo que hago; digamos que es mi rinconcito. Acabo de encender un ventilador a mi espalda, en el suelo. Ya hay mucho calor a fines de abril y la humanidad insular empieza a moverse, por unanimidad, hacia las aguas que nos rodean”, cuenta.
Lo que vuelve a aparecer es esta conexión especial que el cubano ha establecido con el público local: “A mí me hizo mucho efecto aquella primera vez que vinimos a la Argentina, en 1984. No esperaba que hubiera gente con telas en el aeropuerto, ni que hiciéramos tantos conciertos, ni que estuviéramos en todos los medios, tanto suceso que fuimos”, recuerda, marcando el punto de partida de ese enlace. “Para mí, la Argentina, desde niño, era un país con una gran cultura, por su cine, sus escritores, sus músicos; por su capital, que es un tópico de belleza y de universalidad. Que vayan a verme a cualquier rincón de la Argentina para mí sigue siendo un premio”, asegura.
El Trío Trovarroco (Rachid López, Cesar Bacaró y Maikel Elizarde), más el grupo conformado por la flautista y clarinetista Niurka González, Oliver Valdés en batería y percusión, Jorge Reyes en contrabajo, Jorge Aragón en piano y Emilio Vega en vibráfono, delinean la propuesta musical de estas presentaciones de Silvio Rodríguez. Del “amable lío” que significa la preparación previa de los conciertos con todos estos músicos, deAmoríos, el disco que está presentando, del disco próximo que ya está empezando a hacer con el trío Trovarroco, de Cuba hoy y a futuro, fin del bloqueo mediante, habló Silvio Rodríguez con Página/12. Y también de temas en los que expresa esa conexión local, no solo a través de sus canciones y de las de sus amigos argentinos, también estando bien al tanto de lo que aquí pasa, como las circunstancias que rodearon el anuncio de la inauguración del Centro Cultural Néstor Kirchner, finalmente sin la presencia de Martha Argerich.
–Cada concierto suyo en la Argentina se vive previamente como un ritual para sus seguidores. ¿Cómo se preparara (tanto en la Argentina como en otros lugares en los que tiene una conexión especial con el público), tiene algún “ritual” previo?
–Los integrantes del trío Trovarroco, con quienes trabajo desde hace once años, son de Santa Clara, la ciudad donde reposan los restos del Che y que queda a unos 400 kilómetros. Así que ellos tienen que venir hasta La Habana días antes, a repasar el programa, a montar algo nuevo, si es el caso. Ahora ocurre que además estamos haciendo nuestro primer disco. Hemos hecho y se han filmado muchos conciertos nuestros, pero la primera vez que estamos grabando para un disco. La preparación para cualquier movimiento que vayamos a hacer siempre pasa por largos viajes y coordinaciones. Los otros músicos, el cuarteto de jazz con quien armé Amoríos, tienen también su propio espacio, participan en otros proyectos. Así que más que rituales estamos entregados a ajustes y coordinaciones. Todo un amable lío, pudiéramos decir.
–Es inevitable que en los conciertos la gente pida a gritos “aquellos” temas, aun cuando el programa invita a las canciones nuevas. ¿Cómo maneja esta tensión entre su obra nueva y la histórica?
–Con lo único que se puede: poniendo una de cal y otra de arena. Con los años me he ido flexibilizando. A los 25, todos mis conciertos eran de canciones nuevas. Incluso me parecía una falta de respeto al público que no fuera así. Ya entonces estaba empeñado en dignificar la canción como el gran arte que yo pensaba que era, y no como aquella musiquita de consumo a la que había sido relegada. Pero quizá confundía el oficio de trovar con el del periodista que había sido recientemente. Imagínate.
–¿Por qué dedicó su nuevo disco a los Amoríos?
–De pronto me encontré con unas cuantas canciones con esa temática. Las había hecho en diversos tiempos y espacios, había cantado algunas, aunque no mucho. Hace un año me dije “¿por qué no?” Como soy de una generación muy politizada, por el lugar y el tiempo que me tocó, cuando presentábamos este tipo de canciones evitábamos decir que eran de amor, porque enseguida saltaba un listillo y decía “Eh, ¿y las otras no son de amor?”. Por supuesto que todas son de amor, de diferentes tipos de amores, incluso de desamores. Aclaro que estas mías no hablan de pasiones épicas, tipo Tristán e Isolda, sino de a veces escarceos de Fulanos con Menganas. Y a veces ni siquiera de eso, a veces son canciones que hablan del amor.
–Decía en una entrevista reciente: “En los 65 barrios ‘jodidos’ de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un solo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica. ¿Será esto titular?”. Siendo una figura pública, ¿cómo maneja las construcciones de los medios?
–Bueno, sabemos que con facilidad se extrae una frase de cualquier parte, se amplifica y se arma un titular ambiguo, pero con gancho. Hay mucha conciencia de la importancia de la divulgación de las ideas. Podría decirse que como nunca. Y los intereses están a la vista, y algunos carecen de escrúpulos. No hace mucho, cuando iba por el concierto 50 de esas presentaciones que hago por los barrios de Cuba, dije que la gente estaba más jodida de lo que pensaba. Inmediatamente tres papagayos empezaron a repetir que me estaba arrepintiendo del comunismo, yo que no milito en ningún partido. Aunque estas cosas pasen, creo que hay que seguir siendo sincero, honesto, hablando lo que se piensa. Y si alguien quiere engañar a costa de uno, se le desenmascara. Una de las causas de estos disloques es que descoloca que alguien quiera algo y a la vez lo critique, como si cuestionar lo que se cree no fuera la actitud más cabal.
–Fue el invitado de honor de la Cumbre de los Pueblos, que sesionó en paralelo a la Cumbre de las Américas, en Panamá. ¿Qué cree que significa hoy esa cumbre, con Cuba incluida?
–La Cumbre de las Américas ha sido como una eclosión, un símbolo de una victoria histórica de la Revolución Cubana. Nos ha dejado un orgullo legítimo, aunque sabemos cuánta sangre, sudor y lágrimas ha costado. Estamos en una situación inédita. Date cuenta de que mi generación empezó desde niña a prepararse para combatir la posible agresión de ese país cuyo presidente acaba de estrechar la mano del nuestro. Es esperanzador, pero también falta mucho por conversar y por hacer, muchos temas pendientes, incluso de principios, como el levantamiento completo del bloqueo. No me voy a meter en terrenos de especialistas, solo advertir que si por una parte nos contenta que se le dé una oportunidad a la paz, también estamos conscientes de la complejidad de lo que falta. Es loable lo que ha hecho Obama, chapó por el paso. Pero lo primero es respetar el derecho que tenemos, como pueblo, a ser como queramos ser.
–¿En cuánto cree que beneficiará entonces el fin del bloqueo a Cuba?
–En muchas direcciones el fin del bloqueo será positivo. Empezando por ellos. Hay un fuerte lobby de empresarios y productores de granos del sur que desde hace años empujan por la normalización. Y, moralmente, es el mejor paso que pueden dar para empezar a revertir su aislamiento, cada vez más profundo, con América Latina. Para nosotros representa hacer uso, por primera vez, de nuestras plenas capacidades. Una vez el presidente Correa dijo que el bloqueo era como maniatar a alguien, lanzarlo a una piscina y decir que se ahogó porque no sabía nadar. Es una metáfora perfecta. Pues yo creo que quizá no ganemos las olimpíadas, pero seguro estoy de que vamos a nadar, y bien.

Un concierto barrial

Además de los conciertos que dará en el Luna Park, su nombre sonó como uno de los posibles para la inauguración del Centro Cultural Néstor Kirchner. ¿Hará una presentación de entrada gratuita?
–Mira, en realidad fui invitado por la ministra de Cultura, Teresa Parodi, que es una vieja amiga. En un principio, los organizadores lo dispusieron para que el cierre de mi visita fuera la actividad en el Centro Kirchner. Yo sugerí que organizaran un concierto en un barrio bien popular de Buenos Aires, como los que hago en La Habana, y creo que eso es lo que vamos a hacer: un concierto barrial en Buenos Aires.
–Recientemente la pianista Martha Argerich declinó su presentación en este espacio, que también iba a tener lugar en la inauguración. ¿Qué opina de ese episodio?
–Debo empezar diciendo que tenemos su discografía. Es una artista que amamos, un temperamento pianístico. Es lamentable que una intérprete de la estatura de Martha Argerich sea víctima de una manipulación semejante. No es descartable pensar que los que originaron los rumores tuvieran un interés político: impedir que se realizaran los recitales anunciados. Me parece en extremo insensible interponerse tan groseramente entre una artista de esa envergadura y su pueblo. Deploro que se salgan con la suya.
(Tomado de Página12)

sábado, 11 de abril de 2015

Cristina Fernández de Kirchner: “Cuba está aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes”

sdsd
La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner
La presidenta de la nación argentina, Cristina Fernández de Kirchner, resaltó, entre otros temas, la lucha y dignidad que ha caracterizado al pueblo cubano hasta alcanzar su participación, por vez primera, en una Cumbre de las Américas. “Estamos claros, Cuba está aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo, que sufrió y sufre aún muchas penurias, y porque ese pueblo fue dirigido por líderes que no traicionaron su lucha”, recalcó.
En su intervención en la VII Cumbre de las Américas, aludió, además, a la necesidad de que en todas las cumbres y foros internacionales se incluya la sinceridad como tema, que se sume a las discusiones sobre la equidad, prosperidad e igualdad.
“Sin sinceridad podemos abordar los problemas, podemos descubrirlos, pero difícilmente podemos llegar la raíz de los problemas sin sinceridad”, expresó durante su participación en la sesión plenaria de este encuentro presidencial.
En este sentido, pidió una mayor sinceridad al discutir temas como la lucha contra el narcotráfico, donde los países desarrollados son los principales consumidores de drogas en el mundo.
“Los países que mas consumen droga deberían abordar este problema. El financiamiento, en donde se lavan estos recursos (del narcotráfico). No seamos cínicos, miles y miles de millones de dólares que se blanquean en bancos y paraísos fiscales de países desarrollados. Con la droga y el dinero se quedan los países desarrollados con los muertos y las armas los pobres”, señaló.
Durante su intervención también felicitó al presidente de Colombia Juan Manuel Santos por encarar el proceso de paz con la guerrilla de ese país.
Al referirse al decreto injerencista de Estados Unidos (EEUU) destacó que resulta inverosimil que la principal potencia del mundo considere una amenaza cualquier nación de este continente. “Es inverosímil, casi rayando en lo ridículo, no solamente que Venezuela sea una amenaza, sino cualquier país de nuestro continente pueda resultar una amenaza para la mayor potencia del mundo, mas allá de la idea que se tenga acerca de Estados Unidos no podemos dejar de reconocer que es la mayor potencia militar, económica, financiera y científica con un presupuesto de 640 mil millones de dolares (en gasto militar)”.
También rechazó que el Reino Unido haya considerado Argentina una amenaza por reclamar su soberanía sobre el territorio de Las Malvinas; a la vez que resaltó la forma como han coincidido ambas declaratorias de carácter imperial.
(Con información de AVN)