Silvio Rodríguez. Foto: David Fernández/ La Voz de Galicia
Por Carmen Lozano
Tras su reciente actuación en Barcelona, el mayor símbolo de la canción cubana revolucionaria llega el próximo domingo a Córdoba para ofrecer el sexto de los nueve conciertos que dará en su regreso a España después de nueve años de ausencia. No le gusta realizar entrevistas telefónicas ni en vivo, pero el cantautor, guitarrista y poeta cubano Silvio Rodríguez está dispuesto a contestar todas las preguntas que se le envían por correo electrónico, como hace en esta entrevista, en la que habla, aunque muy escuetamente, de sus últimos proyectos, de los cambios sociales y tecnológicos, del futuro de su país y, sobre todo, de la música y de las canciones que ofrecerá a su público español, que abarca ya tres generaciones.
Amoríos, su último disco, integrado por canciones compuestas entre 1967 y 1980 que no había llegado a grabar, será el centro de la actuación que ofrecerá el domingo en el Teatro de la Axerquía de Córdoba, pero no dejará atrás algunos de los grandes clásicos de su extensa carrera, dominada por un original movimiento en la música de la isla caribeña: la Nueva Trova. Durante todos los conciertos de esta gira, estará acompañado por el Trío Tovarroco (formado por Rachid López, Cesar Bacaró y Mikel Elizarde), la flautista y clarinetista Niurka González y Oliver Valdés en la batería y la percusión, así como Jorge Reyes en el contrabajo, Jorge Aragón en el piano y Emilio Vega en el vibráfono.
--Hace mucho que no canta en España. ¿Le gusta volver?, ¿por qué ha tardado tanto?
–Por supuesto que me gusta volver. Y, por lo visto, he tardado, y no porque haya perdido el camino de regreso.
–¿Sigue siendo un trovador?
–Claro que sigo siendo trovador, y persona también.
–De su amplio repertorio, además de las canciones del disco Amoríos , ¿qué otros temas ha elegido para esta gira?
–Vamos a hacer un poco de varias etapas. Para eso, llevaremos dos formatos instrumentales: uno más cercano a la trova y otro más jazzístico.
–Tiene muchos seguidores en este país desde su más temprana adolescencia. ¿Qué clase de público encuentra ahora en sus conciertos? ¿De distintas edades?
–En mis conciertos pueden coincidir tres generaciones, pero en Latinoamérica suele haber mucha juventud.
–Cuba está en proceso de cambio. ¿Qué espera del restablecimiento de las relaciones con EEUU?
–Espero respeto, comprensión y, por supuesto, intercambio. Aunque siempre espero más de nosotros mismos.
–¿En qué puede afectar a la música, a las personas que quieren vivir de las artes escénicas en general en Cuba? ¿Cree que se abre un amplio abanico de oportunidades para la isla?
–Espero que sí.
–¿Qué opina sobre la aparición de nuevas corrientes políticas en España que pretenden acabar con el bipartidismo?
–Sobre esto, prefiero escuchar lo que dicen ustedes, ya que este es un asunto interno vuestro y es a ustedes a quienes corresponde decidir cómo llevarlo. Pero, si me pregunta, le diría que comprendo más fácilmente los argumentos de Podemos y de Izquierda Unida.
–Mantiene la comunicación con sus seguidores a través de un blog. ¿Qué piensa de las nuevas tecnologías, de internet?
–Internet es un paso tecnológico más en la historia de la comunicación universal; uno importante, porque permite la interacción. De ninguna manera internet es un fin en sí mismo. Como toda tecnología, depende del uso que hagamos de ella.
–¿Y como vehículo para la música?
–Hasta ahora, todos los contenidos y las formas caben en internet, aunque, por el momento, solo es posible trasmitir copias, no originales.
–Hablando de cambios. ¿Cómo ve el mundo de la música? ¿Muy distinto a como era cuando comenzó usted?
–Cuando yo empezaba, grabar una canción era un privilegio de muy pocos. Hoy se graba y se filma hasta con los teléfonos. La tecnología está acercando muchas cosas. Pero otras, como la calidad de la música, siguen teniendo las mismas exigencias, al menos para mí.
–¿Qué poder tienen la poesía y la música?
–La poesía y la música, sobre todo, tienen el poder de acompañarnos.
–¿A quién le hubiera gustado conocer?
–A José Martí, a Francisco de Quevedo, a Vincent Van Gogh, a Jack London y a dos o tres más.
–¿Considera que Europa debeaceptar a los refugiados de guerra? ¿Y Latinoamérica?
–Es muy justo que Europa asuma la responsabilidad que tiene en esas tragedias.
–¿Qué canción necesita el mundo con urgencia?
–Cualquiera que siembre cosas buenas.
–¿Qué ve cuando se mira al espejo?
–Hace un tiempo veía a mi papá, ahora empiezo a distinguir a mi abuelo.
–En los últimos años ha cambiado los teatros por unas tablas en los barrios marginales. ¿Qué ha aprendido de esa experiencia?
–He aprendido que ha valido la pena y que voy a seguir.
El grupo Calle 13 y el cantante cubano Silvio Rodríguez ganaron hoy el Grammy Latino en mejor video musical versión corta y Juanes se llevó el galardón en versión larga en la XVI entrega anual que se realiza en un casino MGM de Las Vegas.
Calle 13 ganó con el video “Ojos color sol” que hizo al lado de Silvio Rodríguez, mientras Juanes ganó con “Loco de amor: La historia”.
Calle 13 participó en la categoría por “Ojos color sol” y “Así de grandes son las ideas”, además de Wilbert Álvarez por “Te busqué”, y “Huitzil” de Porter.
En mejor video musical versión larga estaban nominados Pablo Alborán por “Terral”, Kinky por “MTV unplugged”, Ara Malikian por “15” y “Último acto” de Vicentico.
Ya Radio Habana Cuba tiene, para sus oyentes y amigos en el mundo, el calendario de bolsillo de 2016, el cual está ilustrado con una preciosa obra del Pintor de Iberoamérica Oswaldo Guayasamín.
Se trata del retrato que el gran artista ecuatoriano hizo en La Habana al destacado cantautor cubano Silvio Rodríguez, como regalo por su 40 cumpleaños, el 29 de noviembre de 1986.
El hermoso retrato tiene la fecha de realización y la dedicatoria con la firma de Guayasamín, así como la frase de Silvio “Fui bendecido por la mano de los Andes”, tomada de la entrevista que minutos después, y en el mismo escenario en que posara para el pintor ecuatoriano, le hiciera el periodista de Radio Habana Cuba Pedro Martínez Pírez.
La pequeña obra de arte fue editada en Madrid por la Asociación Española Cultura y Cooperación Internacional como un valioso aporte a Radio Habana Cuba, en su 55 aniversario, así como a la Fundación Guayasamín.
Como es habitual recibirán el pequeño almanaque los oyentes de Radio Habana Cuba, así como los amigos que lo soliciten a la dirección postal de la emisora: Apartado 6240, La Habana, Cuba, o a la dirección electrónica: radiohc@enet.cu
Además de la imagen del calendario de bolsillo, será colocada también como audio bajo demanda en la página web de Radio Habana Cuba (www.radiohc.cu), la entrevista concedida a nuestra emisora por el cantautor Silvio Rodríguez el día que fue recreado en la capital cubana por el gran pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, inolvidable amigo de Cuba.
Auca en Cayo Hueso le ofrece la entrevista realizada por la revista española Público al cantautor cubano Silvio Rodríguez, a propósito del 5to aniversario de su gira por los barrios de la Isla. Con la agudeza que lo caracteriza, el trovador se acerca al escenario actual que vive el país, el restablecimiento de las relaciones con EE.UU., y el papel de la cultura cubana en estos nuevos tiempos.
P: El acercamiento de Cuba y EEUU abre muchas posibilidades pero también representa desafíos. ¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la cultura cubana con esta aproximación a una de las mayores potencias culturales del mundo?
R: A nivel cultural siempre ha habido intercambio con Estados Unidos. Que haya condiciones para que se incremente ese intercambio, será como levantar barreras para que todo fluya con más naturalidad. Si hay algo frustrante no es porque sea negativo el contacto, sino porque pudiera aumentar la distorsión de los proclives a deslumbrarse acríticamente. Digamos que el mimetismo puede volverse aún más pedestre, si tal cosa fuera posible.
P: Cuba es también una potencia cultural pero sin el aparato económico con que cuenta la cultura estadounidense. ¿Se corre el riesgo de que ese control obligue a la cultura cubana a “pasar por el aro” para acceder al mercado de EEUU?
R: Siempre ha habido artistas que piensan en mercados y en conveniencias, y artistas que anteponen el arte a todo lo demás. Nunca olvido aquello martiano de que nuestras ramas pueden ser del mundo, pero que el tronco se mantenga nuestro. Satyajit Ray empezó su célebre trilogía de Apú con un pensamiento muy lúcido: “Cuenta tu aldea y contarás el mundo”. Sólo la banalidad es capaz de maquillarse de “mundo” y dar la espalda a lo propio, pensando en el éxito fácil.
P: ¿Cuáles son las principales fortalezas de la cultura cubana para enfrentar el reto de la aproximación?
R: Creo en la identidad. Sin confundirla con lo característico a ultranza, que puede resultar caricaturesco, como esa pinturita de “lo cubano” que parece seducir a tantos. Y es que la identidad también evoluciona con la instrucción de un pueblo, como ha sido el caso. Incluso cuando no teníamos la consciencia que nos ha dado medio siglo de confrontación política, Cuba resistió y siguió siendo Cuba. ¿Por qué no habría de hacerlo ahora?
P: ¿Cuáles serían sus principales debilidades?
R: Supongo que la superficialidad, que también pulula como la verdolaga. Y, ocasionalmente, algunos brotes de oportunismo.
P: En un momento en el que las reformas buscan la autofinanciación de todos los sectores, ¿como puede lograrse algo así en la cultura?, ¿puede el ballet nacional o el cine autofinanciarse?
R: Actividades artísticas que requieren infraestructuras más o menos complejas, como el Ballet y el Cine, son impracticables en países en desarrollo. Pero mucho más si no existe la voluntad de construirlas y sostenerlas. En Cuba se han desarrollado por la vocación humanista de Fidel Castro y por el empuje de personalidades como Haydeé Santamaría, Alicia y Fernando Alonso, Alfredo Guevara, Julio García Espinosa y luego otros. Incluso países con desarrollo, como España, están en constante lucha por presupuestos para el Cine, la música Sinfónica y otras manifestaciones. Esto aún cuando en muchos lugares esas expresiones sobreviven gracias al mecenazgo. Pero se supone que un Estado socialista debe ser más responsable, más benévolo. Incluso tratándose de un Estado pobre, bloqueado, cada vez con menos ayudas y para colmo con una crisis económica mundial, como telón de fondo. Cabe preguntarse ¿qué pude significar para Cuba salir del bloqueo y caer en manos del FMI? Sea como sea, hay que ser muy valiente para declarar que no renunciamos al socialismo.
Los cineastas cubanos se muestran conscientes de la realidad; también de ahí sus planteos de independencia y de una ley cinematográfica. No creo que el ballet vaya a desaparecer, pero las instituciones difícilmente sobrevivirán sin cambios. Es admirable que figuras como Liz Alfonso y ahora Carlos Acosta lleven adelante sus proyectos. Por otra parte también hay otras experiencias nuevas e interesantes, como la Fábrica de Arte, de X Alfonso.
Estructuras como las Fundaciones fueron tomadas en Cuba con reserva, acaso por temor a que se independizaran demasiado. Así hay proyectos que llevan años esperando por una anunciada revisión de la Ley de Fundaciones. Pues yo creo que una forma de salvar algunas buenas actividades que empezaron con la Revolución es transformándolas precisamente en fundaciones, o instituciones semejantes. Y que cada iniciativa pruebe en la práctica su capacidad y su vigencia.
P: El turismo a Cuba ha crecido desde todos los países, dicen que muchos quieren conocerla “antes de que lleguen los americanos”. ¿Crees que realmente Cuba corre el riesgo de “americanizarse”, de que los McDonald’s suplanten al pan con lechón?
R: No se puede subestimar la chispa de los cubanos. Nada más ver el auge vertiginoso de los restaurantes y otros servicios. Si llega a Cuba, no dudo que McDonald’s acabe vendiendo pan con lechón, aunque habrá que ver cómo los hacen. Yo quisiera que no cambiáramos en lo sano que todavía comemos: ese es un valor nuestro a defender. Algunos listillos presionan la naturaleza para que las frutas maduren más rápido, lo que les cambia el sabor, además del daño de los agentes químicos. Yo espero que esos malos hábitos no se generalicen y que nunca cambiemos salud por falso crecimiento. Puede que a cosas así se refieran con lo de “antes que lleguen los americanos”.
P: Tus conciertos por los barrios han sonado mucho a nivel nacional e internacional.
R: Empezamos haciéndolos muy discretamente; rechazábamos que el trabajo que hacíamos en esos lugares se transformara en show. Pero con el tiempo ha sido inevitable que trascienda. Algunos documentales han ayudado. El primero lo hizo el español Nico García, y se llama “Ojalá”. También se hizo una exposición de pasteles de Tony Guerrero y fotos mías en el Centro Cultural Pablo de la Torriente. Fueron ocurriendo cosas que sacaron el proyecto a la luz.
P: ¿Por qué te decidiste a hacerlos?
R: El primer concierto me lo pidió José Alberto Álvarez, un policía que atendía al barriecito de La Corbata. Pero resulta que ir a los barrios es adictivo. Llegas allí y ves a las familias, a los niños, a los viejitos en portales y balcones, a jóvenes colgados de los techos, y te traspasa la belleza y ves que hace falta y que la gente lo agradece. No hay mejores razones.
P: ¿Cuantos has realizado?
R: (Vamos por) el concierto número 68, y el 9 de septiembre, cumplimos 5 años de Gira.
P: ¿Como los financias?
R: Recibo un poco de ayuda estatal. Me prestan la tarima, la planta de electricidad y las luces, que son cosas que no tenemos. También nos ayuda algún personal del departamento de Giras del Ministerio de Cultura. Todo lo demás, el sonido, los micrófonos, los instrumentos y los sueldos de algunos trabajadores, lo pone el proyecto Ojalá. Estos gastos son un acápite fijo de nuestra economía. Las giras al exterior nos sirven para ir mejorando condiciones, sobre todo la calidad de las bocinas, las mesas de sonido, los cables, que poco a poco han llegado a ser muy profesionales. No está de más puntualizar que todos los músicos y artistas que se ofrecen para la gira lo hacen con absoluto desinterés material.
P: Tus opiniones sobre la situación social que has encontrado en los barrios ha despertado todo tipo de comentarios. ¿Que encontraste realmente en esos lugares?
R: No es que yo ignorara que hubiera barrios así. El proyecto Ojalá lleva más de 20 años al lado de El Romerillo. Todo el que vive en Cuba y quiere ver que eso existe, lo ve. Es que el trabajo constante en esos lugares hace profundizar no sólo en las carencias y las condiciones de vida, sino en la lucha constante contra la indolencia y la burocracia. Por eso se hizo de esa forma Canción de Barrio, el documental de Alejandro Ramírez que resume los dos primeros años de la gira: descarnado, como es la realidad. Y por eso el día del estreno invitamos a los dirigentes de los lugares que iban a ser expuestos. Algunos fueron.
P: ¿Que te dejan a ti, como artista y como persona, estos conciertos?
R: Lo empecé a experimentar desde niño, a principios de la Revolución. Yo vi ballet no por formación familiar o por posibilidades económicas, sino porque de pronto Alicia Alonso bailaba en una plaza. ¿Qué es lo que cuenta el primer documental de Octavio Cortazar, “Por primera vez”?: la visita de un camión proyector a las montañas, donde nunca había estado el cine. ¿Qué hacíamos en nuestra juventud nosotros mismos, constantemente, sino cantar en todas partes?… Yo nunca he dejado de cantar así, sobre todo en mi país. Puede que no se sepa, pero jamás he cobrado un concierto en Cuba. Bueno: una vez Eduardo Aute y yo cobramos uno, en el Karl Marx, para donarlo a San Antonio de los Baños, para que la alcaldía tuviera un fondo (que decía no tener) para pagar a trabajadores que limpiaran el río Ariguanabo.
Pero también afuera he cantado así. Lo he hecho muchísimo en México, a donde empecé a ir por aquellas Jornadas de Solidaridad con Uruguay. Lo hice en Colombia, en Venezuela, en Angola, en República Dominicana, en Ecuador, en Bolivia, en Paraguay. Lo hice en alta mar, durante meses, cuando la Flota Cubana de Pesca. Lo hice en las prisiones varias veces. Hace muy poco hicimos un concierto en el barrio de Lugano, en Buenos Aires. En Chile hablé con Michelle Bachelet para que hiciera una ley que obligara a los extranjeros a hacer un concierto gratuito. Parece que no se pudo.
Lograr la sistematización de la Gira por los Barrios en Cuba (también conocida como la Gira Interminable) me ha dado una satisfacción muy grande. Más que cualquier otra cosa.
P: Tras esta “radiografía” social, ¿como ves las posibilidades de que se mantenga el proyecto social de la Revolución?
R: Los proyectos sociales humanistas, revolucionarios, se van a mantener siempre que existan quienes los lleven a cabo.
P: Cuando en Segunda Cita leemos “blog en evolución” uno piensa si en algún otro momento no hubiera dicho “blog en revolución”. ¿Hay alguna contradicción entre esos conceptos?
R: No hay contradicción, lo que hay es consecuencia. La Revolución Cubana ha sido una realidad inmensa, reconocida en un legado incuestionable. Yo he sido partícula de ese torbellino todo el tiempo. No dudo que haya otra revolución en el futuro. Pero mientras llega ese momento extraordinario, lo que nos toca es Evolucionar.
P: ¿Cual crees que debe ser el papel de los artistas en medio de esta transformación que vive Cuba?
R: Eso de los papeles me resulta angustioso. Llegamos a lo que llaman arte, o a lo que sea, de distintas maneras; por claves a veces colectivas pero también personales. Entonces no siempre hay fáciles respuestas generales; todo tiene aspectos que son asunto de cada cual, y eso es muy respetable.
Creo que a todos nos toca halar hacia donde creemos correcto. ¿Pensamos igual? Obviamente no. Pero hay matices. Yo podré tener sueños complicados, pero me identifico con cosas muy básicas. Estoy en contra del bloqueo, y a todo el que esté contra el bloqueo lo considero familia. Los que están por una sociedad responsable con el planeta y con los menos favorecidos, también son mi familia.
P: Para ti, ¿que es la poesía? , ¿cómo la concibes en estos tiempos?, ¿es necesaria dentro del proceso de cambio de Cuba?, ¿perderá su magia Cuba cuando se convierta en un país más ordenado y “normal”?
R: La poesía es imprescindible donde quiera que existan seres humanos. Es alcanzable de muchas formas, sin duda también con el periodismo. Cuando era joven leí “Arte poética”, de José Zacarías Tallet, y me pareció un disparate fabuloso; pero hoy podría suscribir cada uno de esos versos. Por eso te garantizo que hay poesía “hasta en la catalina de una bicicleta” y que, en cualquier circunstancia, “el problema es dar con ella”.
P: A través del periódico Público muchos españoles leerán esta entrevista, ¿quieres enviarles algún mensaje?
R: Siempre he sentido que le debo mucho a España. Llegué allí en 1977, cuando muchos pueblos latinoamericanos tenían gobiernos militares. Algunos exiliados llevaron mi música a sus países porque en España se podían conseguir mis discos. Los camuflaban con otras portadas… En el 2016 hará 9 años que no hago conciertos allá. Lo he intentado en varias ocasiones, pero la crisis económica no lo ha permitido. Yo quisiera volver siquiera una vez más y hacer algunas presentaciones para, al final, darme el gusto de hacer un concierto bien lindo en un barrio de los más necesitados; acaso en uno donde también haya inmigrantes.
Sueño con hacer ese regalo. Ojalá podamos vernos allí.
El cantautor cubano Silvio Rodríguez calificó de “extraordinariamente positiva” la normalización de relaciones entre Cuba y EE.UU. y aseguró que llegó a pensar que “el enfrentamiento” entre ambas partes “no tenía remedio”.
“Es una cosa que me parece extraordinariamente positiva”, explicó Rodríguez a los periodistas en la sede de la embajada cubana en Washington tras asistir al acto del izado de la bandera de Cuba por primera vez tras casi 55 años de ruptura de relaciones.
“Hubo un momento en que este enfrentamiento fue tan fuerte que muchos llegamos a pensar que no tenía remedio”. “Una de las cosas más curiosas es darme cuenta de que sí que tiene remedio y que ahora se puede trabajar en esa dirección”, alegó Rodríguez, de 68 años.
Durante el histórico acto de reanudación de relaciones, Silvio Rodríguez estuvo frente a una bandera de Cuba que fue la misma que bajaron cuando cerraron la embajada en 1961.
El cantautor señaló que ha vivido el proceso de normalización de relaciones “como ciudadano cubano, no como artista”.
“Luego como soy artista lo expreso, pero realmente uno lo vive como ciudadano y como ciudadano es muy fuerte”, agregó al reconocer que “es algo difícil de resumir”.
Por último, señaló que no tenía previsto cantar en la ceremonia privada que se celebró desde mediodía en la legación diplomática y en la que participan cerca de 500 invitados.
“Quizá en algún momento, pero no en esta ocasión”, concluyó el compositor de “Playa Girón” y “Unicornio”.
Dentro de los eventos de la jornada, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, recibe en la sede del Departamento de Estado al canciller cubano, Bruno Rodríguez.
Previamente a la visita del canciller Rodríguez al Departamento de Estado, la primera de un responsable de la diplomacia cubana en esa sede desde la ruptura de relaciones, en 1961, hoy tuvo lugar la colocación de la bandera cubana, junto a las del resto de países con los queEE.UU. tiene relaciones, en el salón de entrada de dicha institución.
Concierto de Silvio Rodríguez en la Universidad de Panamá, durante la inauguración de la Cumbre de los Pueblos. Foto: AFP.
Por Karina Micheletto
Un concierto de Silvio Rodríguez en la Argentina adquiere, siempre, el carácter de acontecimiento. Aun cuando en el último tiempo las presentaciones del cubano por estos lares se han vuelto menos espaciadas, cada noticia previa de su futura llegada es anunciada por una cantidad de gente como una celebración compartida: ¡viene Silvio! Esta vez, viene con dos funciones previstas en el Luna Park –los días 27 y 28 de mayo–, y con la probabilidad, aún no confirmada oficialmente, de sumar un recital gratuito.
También es parte de la previa, en este caso periodística, el acuerdo de que la entrevista sea vía e-mail, en una distancia que el cantautor sabe acortar con respuestas generosas, incluso situando su dónde y cómo: “Te estoy escribiendo desde un cuartito de mi casa que uso como oficina. Aquí están mi ordenador, mi mesa de dibujo, varios libreros, una guitarra, un par de cámaras y algunos cuadros. Desde aquí genero buena parte de lo que hago; digamos que es mi rinconcito. Acabo de encender un ventilador a mi espalda, en el suelo. Ya hay mucho calor a fines de abril y la humanidad insular empieza a moverse, por unanimidad, hacia las aguas que nos rodean”, cuenta.
Lo que vuelve a aparecer es esta conexión especial que el cubano ha establecido con el público local: “A mí me hizo mucho efecto aquella primera vez que vinimos a la Argentina, en 1984. No esperaba que hubiera gente con telas en el aeropuerto, ni que hiciéramos tantos conciertos, ni que estuviéramos en todos los medios, tanto suceso que fuimos”, recuerda, marcando el punto de partida de ese enlace. “Para mí, la Argentina, desde niño, era un país con una gran cultura, por su cine, sus escritores, sus músicos; por su capital, que es un tópico de belleza y de universalidad. Que vayan a verme a cualquier rincón de la Argentina para mí sigue siendo un premio”, asegura.
El Trío Trovarroco (Rachid López, Cesar Bacaró y Maikel Elizarde), más el grupo conformado por la flautista y clarinetista Niurka González, Oliver Valdés en batería y percusión, Jorge Reyes en contrabajo, Jorge Aragón en piano y Emilio Vega en vibráfono, delinean la propuesta musical de estas presentaciones de Silvio Rodríguez. Del “amable lío” que significa la preparación previa de los conciertos con todos estos músicos, deAmoríos, el disco que está presentando, del disco próximo que ya está empezando a hacer con el trío Trovarroco, de Cuba hoy y a futuro, fin del bloqueo mediante, habló Silvio Rodríguez con Página/12. Y también de temas en los que expresa esa conexión local, no solo a través de sus canciones y de las de sus amigos argentinos, también estando bien al tanto de lo que aquí pasa, como las circunstancias que rodearon el anuncio de la inauguración del Centro Cultural Néstor Kirchner, finalmente sin la presencia de Martha Argerich.
–Cada concierto suyo en la Argentina se vive previamente como un ritual para sus seguidores. ¿Cómo se preparara (tanto en la Argentina como en otros lugares en los que tiene una conexión especial con el público), tiene algún “ritual” previo?
–Los integrantes del trío Trovarroco, con quienes trabajo desde hace once años, son de Santa Clara, la ciudad donde reposan los restos del Che y que queda a unos 400 kilómetros. Así que ellos tienen que venir hasta La Habana días antes, a repasar el programa, a montar algo nuevo, si es el caso. Ahora ocurre que además estamos haciendo nuestro primer disco. Hemos hecho y se han filmado muchos conciertos nuestros, pero la primera vez que estamos grabando para un disco. La preparación para cualquier movimiento que vayamos a hacer siempre pasa por largos viajes y coordinaciones. Los otros músicos, el cuarteto de jazz con quien armé Amoríos, tienen también su propio espacio, participan en otros proyectos. Así que más que rituales estamos entregados a ajustes y coordinaciones. Todo un amable lío, pudiéramos decir.
–Es inevitable que en los conciertos la gente pida a gritos “aquellos” temas, aun cuando el programa invita a las canciones nuevas. ¿Cómo maneja esta tensión entre su obra nueva y la histórica?
–Con lo único que se puede: poniendo una de cal y otra de arena. Con los años me he ido flexibilizando. A los 25, todos mis conciertos eran de canciones nuevas. Incluso me parecía una falta de respeto al público que no fuera así. Ya entonces estaba empeñado en dignificar la canción como el gran arte que yo pensaba que era, y no como aquella musiquita de consumo a la que había sido relegada. Pero quizá confundía el oficio de trovar con el del periodista que había sido recientemente. Imagínate.
–¿Por qué dedicó su nuevo disco a los Amoríos?
–De pronto me encontré con unas cuantas canciones con esa temática. Las había hecho en diversos tiempos y espacios, había cantado algunas, aunque no mucho. Hace un año me dije “¿por qué no?” Como soy de una generación muy politizada, por el lugar y el tiempo que me tocó, cuando presentábamos este tipo de canciones evitábamos decir que eran de amor, porque enseguida saltaba un listillo y decía “Eh, ¿y las otras no son de amor?”. Por supuesto que todas son de amor, de diferentes tipos de amores, incluso de desamores. Aclaro que estas mías no hablan de pasiones épicas, tipo Tristán e Isolda, sino de a veces escarceos de Fulanos con Menganas. Y a veces ni siquiera de eso, a veces son canciones que hablan del amor.
–Decía en una entrevista reciente: “En los 65 barrios ‘jodidos’ de Cuba en los que he actuado, aún no he visto a un solo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica. ¿Será esto titular?”. Siendo una figura pública, ¿cómo maneja las construcciones de los medios?
–Bueno, sabemos que con facilidad se extrae una frase de cualquier parte, se amplifica y se arma un titular ambiguo, pero con gancho. Hay mucha conciencia de la importancia de la divulgación de las ideas. Podría decirse que como nunca. Y los intereses están a la vista, y algunos carecen de escrúpulos. No hace mucho, cuando iba por el concierto 50 de esas presentaciones que hago por los barrios de Cuba, dije que la gente estaba más jodida de lo que pensaba. Inmediatamente tres papagayos empezaron a repetir que me estaba arrepintiendo del comunismo, yo que no milito en ningún partido. Aunque estas cosas pasen, creo que hay que seguir siendo sincero, honesto, hablando lo que se piensa. Y si alguien quiere engañar a costa de uno, se le desenmascara. Una de las causas de estos disloques es que descoloca que alguien quiera algo y a la vez lo critique, como si cuestionar lo que se cree no fuera la actitud más cabal.
–Fue el invitado de honor de la Cumbre de los Pueblos, que sesionó en paralelo a la Cumbre de las Américas, en Panamá. ¿Qué cree que significa hoy esa cumbre, con Cuba incluida?
–La Cumbre de las Américas ha sido como una eclosión, un símbolo de una victoria histórica de la Revolución Cubana. Nos ha dejado un orgullo legítimo, aunque sabemos cuánta sangre, sudor y lágrimas ha costado. Estamos en una situación inédita. Date cuenta de que mi generación empezó desde niña a prepararse para combatir la posible agresión de ese país cuyo presidente acaba de estrechar la mano del nuestro. Es esperanzador, pero también falta mucho por conversar y por hacer, muchos temas pendientes, incluso de principios, como el levantamiento completo del bloqueo. No me voy a meter en terrenos de especialistas, solo advertir que si por una parte nos contenta que se le dé una oportunidad a la paz, también estamos conscientes de la complejidad de lo que falta. Es loable lo que ha hecho Obama, chapó por el paso. Pero lo primero es respetar el derecho que tenemos, como pueblo, a ser como queramos ser.
–¿En cuánto cree que beneficiará entonces el fin del bloqueo a Cuba?
–En muchas direcciones el fin del bloqueo será positivo. Empezando por ellos. Hay un fuerte lobby de empresarios y productores de granos del sur que desde hace años empujan por la normalización. Y, moralmente, es el mejor paso que pueden dar para empezar a revertir su aislamiento, cada vez más profundo, con América Latina. Para nosotros representa hacer uso, por primera vez, de nuestras plenas capacidades. Una vez el presidente Correa dijo que el bloqueo era como maniatar a alguien, lanzarlo a una piscina y decir que se ahogó porque no sabía nadar. Es una metáfora perfecta. Pues yo creo que quizá no ganemos las olimpíadas, pero seguro estoy de que vamos a nadar, y bien.
Un concierto barrial
Además de los conciertos que dará en el Luna Park, su nombre sonó como uno de los posibles para la inauguración del Centro Cultural Néstor Kirchner. ¿Hará una presentación de entrada gratuita?
–Mira, en realidad fui invitado por la ministra de Cultura, Teresa Parodi, que es una vieja amiga. En un principio, los organizadores lo dispusieron para que el cierre de mi visita fuera la actividad en el Centro Kirchner. Yo sugerí que organizaran un concierto en un barrio bien popular de Buenos Aires, como los que hago en La Habana, y creo que eso es lo que vamos a hacer: un concierto barrial en Buenos Aires.
–Recientemente la pianista Martha Argerich declinó su presentación en este espacio, que también iba a tener lugar en la inauguración. ¿Qué opina de ese episodio?
–Debo empezar diciendo que tenemos su discografía. Es una artista que amamos, un temperamento pianístico. Es lamentable que una intérprete de la estatura de Martha Argerich sea víctima de una manipulación semejante. No es descartable pensar que los que originaron los rumores tuvieran un interés político: impedir que se realizaran los recitales anunciados. Me parece en extremo insensible interponerse tan groseramente entre una artista de esa envergadura y su pueblo. Deploro que se salgan con la suya.
El cantautor cubano, Silvio Rodríguez, cantará en Panamá durante la Cumbre de los Pueblos, un acto paralelo a la Cumbre de Las Américas, informaron los organizadores de evento.
«El concierto de Silvio Rodríguez está confirmado para la noche del 9 de abril», dijo a la AFP Olmedo Beluche, uno de los organizadores de la llamada Cumbre de los Pueblos.
El autor de composiciones como Ojalá, Sueño con serpientes, Monólogo o Te doy una canción se presentará de forma gratuita para el público en la Universidad de Panamá.
El concierto de Rodríguez, de 68 años, será el primer día de esta cita alternativa a la Cumbre de Las Américas, que reunirá en la capital panameña a más de 3 000 integrantes de movimientos sociales de todo el continente.
«Las canciones de Silvio han expresado durante 40 años la lucha por la independencia de América Latina, la solidaridad y la justicia social», dijo Beluche.
Rodríguez llegará a Panamá con la delegación cubana que participará en esta reunión alternativa. Sus integrantes tienen previsto exigir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, derogar un decreto en el que califica a Venezuela como una «amenaza» para la seguridad de su país.
La Cumbre de los Pueblos se llevará a cabo del 9 al 11 de abril, mientras que la Cumbre de Las Américas, que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de todo el continente, será del 10 al 11 del mismo mes.