Imágenes como estas pueden observarse luego del 17 de diciembre pasado. Foto: Franklin Reyes/ AP.
Por Santiago Pérez Benítez y Claudia Martínez Hernández*
La propia existencia del modelo cubano representa un desafío al poder de las transnacionales y al orden global impuesto por el Estado norteamericano y las principales potencias de Europa Occidental.
A este ordenamiento no le convienen Estados nacionales que negocien de manera enérgica con las transnacionales; manifiesten posturas ideológicas alternativas; denuncien y traten de modificar el orden establecido, al tiempo que se hayan mostrado capaces de conservar el poder interno en su sociedad y diversificar sus relaciones externas.
Cuba es un referente para los sectores latinoamericanos, europeos y de otras sociedades del llamado tercer mundo, que deseen cambiar las reglas sistémicas de las que se beneficia el capitalismo europeo.
Es por ello que ha existido, y seguirá existiendo, una estrategia de largo plazo del capitalismo global y de sus estados nacionales dominantes por derrocar, subvertir o erosionar, en la medida de lo posible, al sistema de la isla por métodos o instrumentos económicos, diplomáticos, políticos, comunicacionales, ideológicos, subversivos, encubiertos y si es necesario, militares.
Resulta impensable que el gobierno norteamericano o las potencias de la UE y la OTAN dejen de buscar estos objetivos, incluso si se firmara a fines del año 2015 un Acuerdo de Cooperación y Diálogo Político entre la UE y Cuba, y si se restablecieran las relaciones diplomáticas y se abrieran Embajadas en EEUU y en Cuba.
Por causas estructurales, resulta prácticamente imposible que Washington o Bruselas actúen en y con Cuba como lo hacen otros países capitalistas desarrollados, para no mencionar a los BRICS y el resto de los países de la ONU, que respetan el status quo en la Isla.
Esta generalidad, sin embargo, no explica los matices que han diferenciado las estrategias para tratar de derrocar o modificar al sistema cubano entre EEUU y la Unión Europea, ni los cambios que se han sucedido en las distintas coyunturas de las relaciones bilaterales de la isla con estos actores.