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lunes, 23 de marzo de 2015

San Romero de América camina junto a los pueblos de nuestro continente

Oscar Arnulfo RomeroLos mártires son semillas de vida que siembran la esperanza y fortalecen los caminos de la fe. Ellos han fecundado el continente de la Tierra Fecunda – “Abya Yala”- por la fuerza de la palabra profética y el testimonio de vida de quienes tuvieron el coraje y la fe de caminar junto a la Iglesia Pueblo de Dios. Sus voces se alzaron en todo el continente y el mundo. Así fue en el país hermano de El Salvador, sometido a la violencia con más de 70 mil muertos, exiliados y perseguidos. De ese dolor surgió una voz que fue guía y esperanza, denunciando la violencia y reclamando el respeto a la vida y dignidad del pueblo sometido a la guerra civil y la dictadura militar.
Fue la voz de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien vive la conversión del corazón y abraza el camino de la Cruz como señala San Pablo: “para algunos es locura, para otros es vida y redención.”
Romero soportó muchas incomprensiones dentro de la misma iglesia, su voz, sus reclamos y denuncias no quisieron ser oídas en el Vaticano; hubo corrientes ideológicas y mala información sobre lo que ocurría en El Salvador. El simplismo conceptual y político redujo todo a la polarización Este-Oeste, entre el capitalismo y el comunismo, basado en la Doctrina de la Seguridad Nacional imperante. Se olvidaron de miles de hermanos y hermanas víctimas de la violencia. Romero trató que el Vaticano lo escuche y ayude, pero salió angustiado y regresó a su país con el dolor en el alma.
Algunos campesinos que lo conocieron recuerdan

miércoles, 7 de mayo de 2014

Un corrupto soplo de aire fresco

Francisco FloresTodavía recuerdo la cínica cara de Francisco Flores, por entonces presidente salvadoreño, en la Cumbre Iberoamericana del año 2000, cuando se lanzó como fiera herida contra la acusación de Fidel de que Luis Posada Carriles, detenido por esos días en Panamá al intentar una vez más asesinar al líder de la Revolución Cubana, tenía su base de operaciones en El Salvador.
Cual virgen vestal, Flores se pintó de ignorante de las operaciones del connotado terrorista internacional en su país, y se explayó en invectivas contra Cuba y su Presidente, bajo la mirada atenta de su mentor José María Aznar y su compinche Mireya Moscoso.
Pero todos sabían que la inteligencia, la policía y la propia casa de gobierno salvadoreña estaban muy al tanto de las operaciones de Posada en esa nación centroamericana, donde no sólo organizó el complot contra Fidel en Panamá, sino además los criminales sabotajes contra instalaciones turísticas cubanas en la década de los 90. Han pasado 14 años, y aun Posada Carriles, indultado “generosamente” por la Moscoso tras ser condenado por la justicia panameña, continúa elaborando planes contra Cuba o alienta a sus colaboradores a ejecutar actos atroces.
Ahora resulta que la fierecilla domada de Flores, paladín de la democracia y los buenos modales, nombrado con todo aprecio por W. Bush como “un soplo de aire fresco”, anda prófugo de la justicia de su país, escondido, se dice, en una residencia playera en Panamá de su fraterna Mireya Moscoso. (¡Vaya manera de emparentarse estos dos en la historia).
La fuga del expresidente obedece a que lo han encauzado judicialmente por haberse apropiado al menos de 15 millones de dólares –pero hay casi 100 millones perdidos-, del donativo entregado por Taiwán a El Salvador después del terremoto del 2001. Por ese hecho está acusado de peculado y enriquecimiento ilícito. Se le imputa también el cargo de desobediencia, por no acudir a la citación judicial del pasado 30 de enero.
Pero una comisión parlamentaria que lo investigó considera que habría cometido también cohecho impropio, negociaciones ilícitas, actos arbitrarios, peculado, lavado de dinero y activos, así como falso testimonio.
La jueza Marta Rosales emitió recientemente una orden de captura en su contra y se le ha solicitado a la Interpol proceder internacionalmente en ese sentido.
El escándalo golpeó al Partido ARENA, en el que militaba, el cual lo expulsó a fines de febrero, ante la cercanía de las elecciones presidenciales. Era demasiado escandaloso mantenerlo en sus filas.
Las primeras investigaciones del legislativo salvadoreño revelaron que el dinero había sido entregado a Flores por el expresidente taiwanés Che Shui Bian, a quien los tribunales del enclave asiático condenaron en el 2009 a 17 años de cárcel por delitos de corrupción.
Otros mandatarios centroamericanos como Miguel Ángel Rodríguez de Costa Rica, Enrique Bolaños y Arnoldo Alemán de Nicaragua, así como Alfonso Portillo de Guatemala, se vieron involucrados en actos de corrupción relacionados con sumas millonarias procedentes de Taiwán.
Mireya Moscoso también fue investigada, al salir de la presidencia, por irregularidades en el manejo de 45 millones de dólares donados por Taiwán, aunque no llegó a juicio porque los fondos fueron entregados a fundaciones privadas, que no pudieron ser auditadas. Estas entidades eran administradas por íntimos de la exgobernante.
Ahora se dice en Miami que Francisco Flores, con ayuda de la Moscoso, anda buscando refugio por aquellos lares. Nada extraño que se le concedan a este hijo putativo de Washington. Irá a unirse a otros corruptos, asesinos y terroristas que por allí habitan.
La ruta del dinero de Francisco Flores