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lunes, 19 de octubre de 2015

CUBA.- EU.- Obama se reunió con Buena Vista Social Club en la Casa Blanca


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Por Néstor García Iturbe


(Corresponsal de EL HERALDO obtiene información del Servicio Secreto)

La orquesta cubana Buena Vista Social Club actuó este jueves en la Casa Blanca durante la recepción que el presidente Barack Obama ofreció por el Mes de la Herencia Hispana.

Ante unos 400 asistentes en la Sala Este de la Casa Blanca, entre ellos el embajador cubano en Washington, José Cabañas, la icónica banda hizo sonar cuatro de sus éxitos más famosos: “Chan Chan”, “Veinte años”, “El cuarto de Tula” y “Quizás, quizás, quizás”.

Obama y el vicepresidente Joe Biden, en tanto, no se hicieron presentes durante el recital. Sin embargo, minutos después de concluido el show, los mandatarios mantuvieron un encuentro privado con los músicos, a quienes le dieron la bienvenida a Estados Unidos.

En los 20 minutos de espectáculo, la conocida como “la novia del feeling”, Omara Portuondo, quien lidera la actual formación del grupo, se dirigió en algunas ocasiones a los asistentes en inglés para agradecer los aplausos

Una fuente del Servicio Secreto , que no quiso decir su nombre, y  trabaja dentro de los operativos de la Casa Blanca, le informó al corresponsal de EL HERALDO, Raymundo Hunga de Vaca,  que Obama había planteado debía modificarse la canción VEINTE AÑOS  y ponerle más de CINCUENTA AÑOS  para hacer una referencia a la normalización de las  relaciones diplomáticas, sobre todo por la parte donde dice… SI LAS COSAS    QUE UNO QUIERE    NO SE PUEDEN ALCANZAR.

Que El cuarto de Tula consideraba estaba vinculado con la situación que tienen los negros y los hispanos en Estados Unidos a los que hace tiempo el cuarto les cogió candela y no aparecen los bomberos, por lo que el fuego continua avanzando por todos los estados de la unión.

En cuanto a Quizás, quizás, quizás, consideró que se estaban refiriendo al Bloqueo, pues decían.-

SIEMPRE QUE TE PREGUNTO
QUE CUANDO COMO Y DONDE,
TU SIEMPRE ME RESPONDES
QUIZAS,  QUIZAS,  QUIZAS

Dijo que así seguiría siendo por mucho tiempo, hasta que el Congreso quiera.

Nuestra fuente en la Casa Blanca prometió mantenernos al tanto de los acontecimientos.

Reportó Raymundo Hunga de Vaca

La Habana, 16/10/2015

miércoles, 15 de abril de 2015

Obama anuncia que retira a Cuba de lista de países terroristas

Barack-Obama
Barack Obama. Foto: Archivo
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, avisó hoy al Congreso de su intención de retirar a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo, en la que ese país permanece desde 1982 y que supone la imposición de sanciones por parte de Washington.
“Hoy el presidente de EEUU envió al Congreso el informe y las certificaciones requeridas que indican la intención de la Administración de cancelar la designación de Cuba como SSOT (siglas en inglés de Estados Patrocinadores del Terrorismo)”, indicó el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca en su cuenta oficial de Twitter.
Inmediatamente después de divulgado este anuncio, el Centro para la Democracia en las Américas (CDA) aplaudió la decisión del presidente Obama.
“Sacar a Cuba de la lista elimina un gran obstáculo para las metas de política exterior y, también, una afrenta a la dignidad de la Isla”, dijo Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas.
“Ahora será más fácil a la economía de la isla normalizar el servicio bancario en EEUU para las operaciones consulares de Cuba, que podrían ser reanudadas, y debe facilitar a los bancos y empresas globales hacer negocios con Cuba. Esto también debería ayudar a mejorar las relaciones de Estados Unidos con el hemisferio occidental después de la histórica VII Cumbre de las Américas, así que aplaudo la decisión del Presidente.”
Cuba ha demandado reiteradamente que el gobierno de Estados Unidos diera este imprescindible paso antes de que fueran reanudadas las relaciones bilaterales y se abrieran las embajadas en Washington y La Habana.
Para la Isla resultaba inaceptable permanecer en la manipulada lista, además de las serias afectaciones financieras que ha implicado permanecer con ese estatus. Si el Congreso no emite una resolución en contra dentro de los próximos 45 días, la decisión entrará en vigencia.
Inmediatamente después de conocerse la decisión del Ejecutivo estadounidense, varios legisladores cubanoamericanos, de tendencia ultraderechista, expresaron su desacuerdo.
El senador republicano y aspirante a la presidencia del país Marco Rubio; el senador demócrata Bob Menéndez -quien tiene un proceso pendiente en tribunales por corrupción-; la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen y el legislador republicano Mario Díaz-Balart fueron algunos de los miembros del Congreso que lamentaron la medida.
Sin embargo, en América Latina las voces de apoyo a la decisión de Obama no se hicieron esperar.
Desde Colombia, la canciller, María Ángela Holguín, afirmó que este un avance importante en el acercamiento de Washington y La Habana con el que el Gobierno colombiano se siente “muy satisfecho”.
El director del diario colombiano El Heraldo, Marco Schwartz, aseguró que “la decisión que ha tomado Barack Obama de excluir a Cuba de la lista de países que amparan el terrorismo es su decisión lógica por dos razones. La primera muy coherente con la decisión de abrir una nueva etapa de entendimiento con el hemisferio y la otra también es coherente con la realidad. Cuba, a menos que se demuestre lo contrario, no puede ser calificada como un país promotor del terrorismo”, dijo.

Proceso de revisión “muy riguroso”

La salida de Cuba de la lista de países promotores del terrorismo se tomó con base en un análisis de los hechos, la garantía del gobierno cubano y el criterio legal del Congreso, señaló hoy el secretario estadunidense de Estado, John Kerry.
“Nuestra determinación, de acuerdo con los hechos, incluyendo garantías corroborativas del gobierno de Cuba y el estándar legal, es que la hora ha llegado para rescindir la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo”, apuntó Kerry en un comunicado.
Recordó que la semana pasada la dependencia presentó a la Casa Blanca un reporte con la recomendación al presidente Barack Obama de anular la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.
Kerry destacó que la recomendación refleja la evaluación de que Cuba cumple con los criterios legales establecidos por el Congreso para excluirlo del listado.
“Las circunstancias han cambiado desde 1982, cuando Cuba fue originalmente designada como un Estado patrocinador del terrorismo por sus esfuerzos para promover una revolución armada en América Latina”, remarcó Kerry.
Puntualizó que el continente y el mundo lucen hoy en día muy diferentes con respecto a hace 33 años.
Por su parte, funcionarios gubernamentales que pidieron el anonimato subrayaron que el proceso de revisión fue “muy riguroso”, por lo que tomó alrededor de cuatro meses desde que el presidente Obama encomendó al Departamento de Estado analizar el caso de Cuba.
“Las garantías que ellos (entregaron) son de una gama relativamente amplia y de alto nivel”, dijo un funcionario estadounidense de alto rango.
En diciembre pasado, luego del anuncio de Obama y Raúl Castro sobre la normalización de relaciones, el mandatario solicitó al Departamento de Estado realizar la revisión “como un componente crítico para establecer una nueva dirección” en la relación Estados Unidos-Cuba.
Recordaron que el presidente Obama ha dicho que Estados Unidos continuará teniendo diferencias con Cuba en temas como derechos humanos y democracia, pero esos desacuerdos no necesariamente serían un factor para la determinación anunciada este martes.
Apuntaron que cuando la isla sea retirada de la lista de países promotores del terrorismo, luego del periodo de 45 días estipulado por la ley, se levantarán algunas sanciones impuestas por regulaciones inherentes a dicha designación.
Sin embargo, aclararon que el retiro de esa lista no tiene impacto en las sanciones que corresponden a otras regulaciones del bloqueo, incluyendo la prohibición de hacer transacciones con ciudadanos cubanos o el gobierno de Cuba.

Raúl en la VII Cumbre de las Américas

En la VII Cumbre de las Américas, el Presidente Raúl Castro reconoció el aprecio del gobierno cubano a la decisión, anticipada por Obama, de que recomendaría la salida de la Isla de esta unilataleral lista:
Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar —impuesta bajo el gobierno del Presidente Reagan.
¡País terrorista nosotros! Sí, hemos hecho algunos actos de solidaridad con otros pueblos, que pueden considerarse terroristas, cuando estábamos acorralados, arrinconados y hostigados hasta el infinito, solo había una alternativa: rendirse o luchar. Ustedes saben cuál fue la que escogimos con el apoyo de nuestro pueblo. ¡¿Quién puede pensar que vamos a obligar a todo un pueblo a hacer el sacrificio que ha hecho el pueblo cubano para subsistir, para ayudar a otras naciones?! (Aplausos). Pero “la dictadura de los Castro los obligó”, igual que los obligó a votar por el socialismo con el 97,5% de la población.
Reitero que aprecio como un paso positivo la reciente declaración del Presidente Obama de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar, les decía, porque cuando esto se nos impuso resulta que los terroristas éramos los que poníamos los muertos —no tengo en la mente el dato exacto—, solo por terrorismo dentro de Cuba, y en algunos casos de diplomáticos cubanos en otras partes del mundo que fueron asesinados. Me aportan el dato ahora mis compañeros: en esa etapa tuvimos 3 478 muertos y 2 099 discapacitados de por vida; más otros muchos que fueron heridos.
Los terroristas eran los que ponían los muertos. ¿De dónde venía el terror entonces? ¿Quiénes lo provocaban? Algunos de los que incluso han estado por Panamá en estos días, como el agente de la CIA Rodríguez, que fue el que asesinó al Che y se llevó sus manos cortadas para probar por sus huellas digitales, no sé en qué lugar, que se trataba del cadáver del Che, que después recuperamos por la gestión de un gobierno amigo en Bolivia. Pero, bueno, desde entonces somos terroristas.
(Con información de las agencias)

lunes, 13 de abril de 2015

Palabras de Miguel Barnet en la Cumbre de los Pueblos

Miguel Barnet en la Cumbre de los Pueblos. Foto: Juvenal Balán/ Cubadebate
Miguel Barnet en la Cumbre de los Pueblos. Foto: Juvenal Balán/ Cubadebate
Hermanas, hermanos, compañeros,
Ante todo agradezco al compañero Nicolás Maduro sus palabras sobre la Revolución cubana y su histórico estoicismo. En nombre de Cuba, mi amado país, tengo la honrosa misión de dirigirme a ustedes porque nuestro Presidente, el General Raúl Castro, no ha podido estar con nosotros esta noche. Les aseguro que Raúl goza de perfecta salud, que lo sepan bien nuestros enemigos; pero, como ustedes saben, ha tenido un día muy intenso. Me dirijo a ustedes en este Paraninfo donde hace 15 años terroristas que aún caminan por calles de la Florida, intentaron aviesamente asesinar al Comandante Fidel Castro y a cientos de panameños y compatriotas latinoamericanos, de la Patria Grande. Quiero, además, desde esta tribuna de legítima raíz popular, saludar a los delegados reunidos aquí en la verdadera cumbre, la de los pueblos.
Traigo un mensaje de admiración, gratitud y respeto de parte de Fidel y de Raúl por todo lo que han hecho ustedes para que este evento sintetice las aspiraciones auténticas de los pobres de la tierra, como dijo José Martí. Ustedes nos han acompañado siempre en la batalla contra el injusto bloqueo a Cuba. Esta es una larga batalla que hay que seguir dando, como dijo Raúl, y sabemos que contamos y que contaremos siempre con el apoyo de ustedes.
Hemos escuchado en la mañana de hoy la intervención del Presidente de Cuba, que en sus palabras ratificó los principios de solidaridad, internacionalismo y defensa de las ideas de Bolívar, de Sucre, de Martí, de Sandino, de Chávez y Fidel Castro. Cuba nunca les fallará a los pueblos de nuestra América. Y jamás se va a debilitar el espíritu de generosidad y entrega que hoy se expresa en miles de médicos cubanos que combaten epidemias letales y en maestros que salvan de la ignorancia a muchas comunidades del planeta que el sistema capitalista mantiene en condiciones insostenibles de miseria material y espiritual.
Mi abrazo fraterno para el presidente Nicolás Maduro. Este ha sido un abrazo de alegría y satisfacción. El primero nos lo dimos en la triste ocasión en que rendíamos un último tributo al Comandante Chávez hace dos años. Maduro ha sido estoico y combativo, como buen sucesor del inolvidable Hugo.
Y mi abrazo también para el valiente, agudo y culto Rafael Correa y para los Presidentes del Alba que no se encuentran hoy aquí, así como para todos los Presidentes progresistas de esta nueva América Latina. Y también, por supuesto, para los líderes de los movimientos sociales que contra viento y marea mantienen en alto las banderas de la justicia y la emancipación social. ¡Viva la Cumbre de los Pueblos! ¡Viva América Latina! ¡Venceremos!

sábado, 11 de abril de 2015

Raúl Castro en la Cumbre de las Américas: Hasta hoy el bloqueo contra Cuba se aplica en toda su intensidad (+ Video)

Raúl interviene en la Cumbre. Foto: Pablo Martínez/ AP
Raúl interviene en la Cumbre. Foto: Pablo Martínez/ AP
DISCURSO DEL GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS DE LA REPÚLICA DE CUBA EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS. Panamá, 10 y 11 de abril de 2015
(La versión taquigráfica de este discurso con los añadidos hechos por el Presidente cubano al pronunciarlo será publicada más adelante)

Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá:
Presidentas y Presidentes, Primeras y Primeros Ministros:
Distinguidos invitados:
Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas.
Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011  se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos y se trazó para el futuro un camino de  desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad.
El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas.
En 1800, se pensó en agregar a Cuba a la Unión del norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador.
Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo.
Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”.
Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.
Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad.
Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia, ya ganada con ríos de sangre cubana, y este emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes.
Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt, que la despojó de su  soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo, se incrementó la invasión del capital norteño, hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras.

Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea, fundamentalmente en  Sudámerica. que asesinaron a cientos de miles de personas. El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero.
Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después, vino el golpe petrolero.
El 1ro de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución cubana y el Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro Ruz llegó a la capital.
El 6 de abril de 1960, apenas un año después del triunfo, el subsecretario de estado Léster Mallory escribió en un perverso memorando, desclasificado decenas de años después, que “la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…) debilitar la vida económica (…) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Hemos soportado grandes penurias. El 77% de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo. Pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron. La agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Aquí estamos con la frente en alto y la dignidad intacta.
Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente Kennedy fue asesinado precisamente en el momento en que el líder de la Revolución cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo buscando iniciar el diálogo.
Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región.
La propuesta entonces de una “asociación hemisférica madura” resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones,  si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América.
Excelencias:
Hemos expresado y le reitero ahora al Presidente Barack Obama nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias.
Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar.
Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados.
Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política de bloqueo a Cuba y al ser electo la heredó de 10 Presidentes, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin.
Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales.
Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia”.
Estimados colegas:
Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como los Estados Unidos. Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido.
Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico.
Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos  de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de  soberanía financiera.
Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas.
Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir.
Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia.
Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su desarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo.
Vivimos  bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos.
Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que impera en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel.
Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados,  los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial.
La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo.
No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez.
Señor Presidente:
Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman.
La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad.
Lo  demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR,  CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la AEC, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo.
Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”.
Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa.
Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.
Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”.
Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”.
Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”.
Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana.
¿Qué impide, a nivel hemisférico, cooperar para enfrentar el cambio climático?
¿Por qué no podemos los países de las dos Américas luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente?
¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza?
¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles, acabar con el el analfabetismo?
El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores.
Cuba, país pequeño y desprovisto de recursos naturales, que se ha desenvuelto en un contexto sumamente hostil, ha podido alcanzar la plena participación de sus ciudadanos en la vida política y social de la Nación; una cobertura de educación y salud universales, de forma gratuita; un sistema de seguridad social que garantiza que ningún cubano quede desamparado; significativos progresos hacia la igualdad de oportunidades  y en el enfrentamiento a toda forma de discriminación; el pleno ejercicio de los derechos de la niñez y de la mujer; el acceso al deporte y la cultura; el derecho a la vida y a la seguridad ciudadana.
Pese a carencias y dificultades, seguimos la divisa de compartir lo que tenemos. En la actualidad 65 mil cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de la medicina y la educación. Se han graduado en nuestra isla 68 mil profesionales y técnicos, de ellos, 30 mil de la salud, de 157 países.
Si con muy escasos recursos, Cuba ha podido, ¿qué no podría hacer el hemisferio con la voluntad política de aunar esfuerzos para contribuir con los países más necesitados?
Gracias a Fidel y al  heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla… con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”.

Muchas gracias.

domingo, 5 de abril de 2015

Noam Chomsky: Contra el imperio de la vigilancia

Chomsky y Ramonet.
Chomsky y Ramonet en Buenos Aires.
En Buenos Aires (Argentina), del 12 al 14 de marzo pasado, organizado por el Ministerio de Cultura y el Secretario de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional, Ricardo Forster, tuvo lugar un importante Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad que reunió a personalidades de gran prestigio venidas de Estados Unidos, de América Latina y de Europa. Se trataba de reflexionar sobre el momento que se está viviendo no solo en Latinoamérica sino también en algunos países de Europa, donde nuevas organizaciones políticas (Syriza, Podemos), que conocen bien los avances progresistas realizados en América Latina, están tratando de cambiar las cosas y de aportar soluciones de inclusión social y de rechazo de las políticas “austeritarias”.
En el marco de ese encuentro excepcional, pudimos entrevistar a nuestro amigo estadounidense Noam Chomsky, uno de los intelectuales más prestigiosos del mundo. Un hombre que lleva años pensando cómo construir un mundo más justo, menos desigual y con menos violencia.
Ignacio Ramonet: Noam, el 9 de marzo pasado, Barack Obama firmó una orden ejecutiva y decretó “estado de emergencia” en Estados Unidos por “la amenaza inusitada y extraordinaria” que representaría Venezuela para la seguridad nacional de su país. ¿Qué piensa usted de esta declaración?
Noam Chomsky: Tenemos que ser cuidadosos y distinguir dos partes en esa declaración. Por un lado, un hecho real: la imposición de sanciones a siete funcionarios de Venezuela. La otra parte es un aspecto más bien técnico, la forma en que se formulan las leyes estadounidenses. Cuando un presidente impone una sanción debe invocar esta declaración ridícula que pretende que hay “una amenaza a la seguridad nacional y a la existencia de EE.UU.”, por parte de tal o cual Estado. Es un aspecto técnico del derecho estadounidense. Es tan ridículo que, de hecho, nunca se había subrayado. Pero esta vez sí se insistió en ello, porque surgió en América Latina. En la declaración habitual casi nunca se menciona todo este contexto, y creo que es la novena vez que Obama invoca una “amenaza a la seguridad nacional y a la supervivencia de EE.UU.”, porque es el único mecanismo a su alcance mediante el cual la ley le permite imponer sanciones. O sea, que lo que cuenta son las sanciones. El resto es una formalidad absurda; es una retórica obsoleta de la que podríamos prescindir, pero que, en todo caso, no significa nada.
Aunque a veces sí. Por ejemplo, en 1985, el presidente Ronald Reagan invocó la misma ley diciendo: “El Estado de Nicaragua es una amenaza a la seguridad nacional y a la supervivencia de Estados Unidos”… Pero en ese caso era verdad. Porque ocurría en un momento en que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) había ordenado a EE.UU. que pusiera fin a sus ataques contra Nicaragua mediante el uso inapropiado de los llamados “Contras” contra el Gobierno sandinista. Washington no lo tomó en cuenta. Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas también adoptó, en ese momento, una resolución que pedía, a “todos los Estados”, que respetaran el derecho internacional… No mencionó a nadie en particular, pero todo el mundo sabía que se estaba refiriendo a EE.UU.
La CIJ había pedido a Estados Unidos que pusiera fin al terrorismo internacional contra Nicaragua y que pagara reparaciones muy importantes a Managua. Pero el Congreso estadounidense lo que hizo fue aumentar los recursos de las fuerzas [los “Contras”] financiadas por Washington que atacaban a Nicaragua… Es decir, la Administración de Reagan opuso su método a la resolución de la CIJ y violó lo que ésta le estaba pidiendo. En ese contexto, Reagan se puso sus botas de cowboy y declaró que Nicaragua era una “amenaza a la seguridad de Estados Unidos”. Recordará usted que, en aquel mismo momento, Reagan pronunció un célebre discurso diciendo que “los tanques de Nicaragua están a solo dos días de marcha de cualquier ciudad de Texas”… O sea declaró que había una “amenaza inminente”… Bueno, según Reagan, aquella “amenaza” era una realidad… Pero ahora no, lo de Obama es una fórmula retórica, una expresión técnica, digamos. Claro, se trata de darle a la declaración un aspecto dramático adicional para tratar de socavar al Gobierno de Venezuela… Algo que Washington hace casi siempre en esos casos.
IR: Usted conoció al presidente Hugo Chávez. Y Chávez le tenía a usted una gran admiración. Hizo el elogio de algunos de sus libros. ¿Qué recuerdos tiene de él y qué opinión le merece como gobernante, en particular por su influencia en América Latina?
NC: Tengo que confesarle que después de que el presidente Chávez mostrara mi libro [Hegemonía o supervivencia] en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se vendió muy bien en Amazon.com [risas]. Un amigo mío, un poeta, me dijo que el libro estaba entre los últimos del ranking de Amazon y de pronto se vendieron miles… Él me preguntó si el presidente Chávez no podía mostrar un libro de él también en la ONU… [risas] Bueno, tuve con Chávez unas conversaciones nada más, en el palacio presidencial. Estuve en Caracas un día con un amigo y básicamente hablamos con Chávez de cómo llegó al poder, cómo reaccionó EE.UU., y muchas otras cosas de esa naturaleza. Chávez hizo un esfuerzo muy importante para tratar de introducir cambios sustanciales en Venezuela y su relación con el mundo. Uno de sus primeros actos fue lograr que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que poseía casi el monopolio del petróleo, redujese la producción para que los precios del barril aumentaran. Según lo que él me dijo, ese fue el momento en que EE.UU. se volvió definitivamente contra Venezuela… Antes lo toleraban… Chávez hizo también muchas cosas más: procuró petróleo a bajo precio a Cuba y a otros países del Caribe; realizó esfuerzos para mejorar el sistema de sanidad, reducir la pobreza, lanzó las “misiones” que significaban un gran esfuerzo en favor de la gente humilde, etc.
En esto obtuvo cierto grado de éxito, pero se enfrentó a graves dificultades, en particular la incompetencia, la corrupción, la manera de combatir las huelgas, etc. El resultado final es un contexto difícil para Venezuela internamente. Y el problema más grave –que no se ha superado–, y que es un problema para América Latina en general, es que todos estos países dependen de un modelo no sostenible de desarrollo económico, basado en la exportación de productos primarios. Un país puede asumir eso –Argentina y Brasil lo saben– si la economía se diversifica de tal manera que pueda desarrollar una verdadera industria compleja. Pero una industria basada únicamente en productos agrícolas o mineros no es un modelo sostenible. Si usted considera los países que se han desarrollado, empezando por Inglaterra, EE.UU. y otros, todos, originalmente, empezaron exportando productos básicos. Por ejemplo, EE.UU. se desarrolló porque tenía un casi-monopolio en uno de los productos básicos más importantes del siglo XIX, que era el algodón que se producía en plantaciones con campamentos de esclavos –campamentos que hubiesen impresionado a los nazis si estos los hubieran podido ver. Y así logró EE.UU. aumentar la productividad del algodón más rápidamente que la industria, y eso que no tenía innovación técnica… aparte del látigo que usaban para torturar a los esclavos. Con el uso intensivo de la tortura y de otras actividades horripilantes, la producción de algodón se incrementó muy rápidamente, con lo cual los dueños de los esclavos se enriquecieron, por supuesto, pero también se desarrolló el sistema fabril.
Si usted piensa, por ejemplo, en el noreste de EE.UU., que es una zona fabril donde están las principales fábricas, en aquel entonces se ocupaban del algodón, producían telas a partir de algodón. Lo mismo sucedía en Inglaterra. Los ingleses importaban el algodón de EE.UU. y desarrollaron sus primeras fábricas. Lo cual también permitió la expansión del sistema financiero, que era una maniobra sumamente compleja sobre el préstamo de fondos y otras operaciones financieras. Y todo eso a partir del cultivo del algodón. Un sistema comercial, un sistema industrial, un sistema financiero.
Pues bien, EE.UU. también, como otros países desarrollados, no respetaron lo que se llama hoy una “economía sana”. Se violaban los principios que hoy se proclaman, y existían altos aranceles y otros mecanismos proteccionistas. Y eso siguió así hasta el año 1945, cuando realmente EE.UU. pudo desarrollar la producción industrial de acero, y de muchas otras cosas más. Así es como se puede hacer el desarrollo. Si un país se autolimita a la exportación de productos primarios se va a estrellar… Y eso es lo que pasa en Venezuela. La economía sigue dependiendo terriblemente de la exportación de petróleo… Ese modelo es insostenible. Y también es insostenible una economía únicamente basada en la exportación de soja o de otros productos agrícolas. De tal manera que tenemos que pasar por un formato distinto de desarrollo como el que hicieron Inglaterra y Estados Unidos. Y otros países europeos por supuesto. Por ejemplo, Francia. El 20% de la riqueza de Francia fue producto de la tortura de los haitianos… que sigue hoy lamentablemente. Lo mismo con la historia del desarrollo de otros países coloniales.
Venezuela no ha superado este escollo. Y tiene otros problemas internos graves que, por supuesto, EE.UU. quisiera exacerbar. Y creo que las sanciones constituyen un esfuerzo para lograrlo. En mi opinión, una buena respuesta de Venezuela sería simplemente dejar pasar por alto. Claro, no se pueden pasar por alto las sanciones porque son reales… Pero sí lo que usted mencionó, esa pretensión ridícula de “amenazas a la seguridad nacional estadounidense”… Es importante repetir que esto, en sí, no significa nada. Como le dije, es meramente una expresión formal. Es algo que los medios de comunicación, en EE.UU., ni siquiera señalaron. Lo importante es la reacción que, en este caso, se produjo en América Latina.
IR: El diecisiete de diciembre pasado el presidente Barack Obama, y también el presidente Raúl Castro, hicieron una declaración, cada uno por su parte, en la que anunciaban la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El presidente Obama, en esa declaración, reconoció que cincuenta años de política estadounidense, de presiones, con bloqueo económico incluido, no habían producido ningún resultado, y que había que cambiar de política. ¿Qué piensa usted de esta normalización entre Cuba y EE.UU.? Y ¿cómo ve usted la evolución de las relaciones entre La Habana y Washington, y la influencia de ello para el conjunto de América Latina?
NC: Pequeña corrección. No se trata de “normalización”. Es, primero, un paso hacia lo que podría ser una normalización. O sea que el embargo, las restricciones, la prohibición de viajar libremente de un país a otro, etc., no han desaparecido… Pero efectivamente constituye un paso hacia la normalización, y es sumamente interesante ver cuál es la retórica actual del análisis de Obama y de su presentación. Lo que dijo es que cincuenta años de esfuerzos “para llevar la democracia, la libertad y los derechos humanos a Cuba” han fracasado. Y que otros países, desgraciadamente, no apoyan nuestro esfuerzo, de tal manera que tenemos que encontrar otras formas de continuar nuestra dedicación a la imposición de democracia, libertad y derechos humanos que dominan nuestras políticas benignas con el mundo. Palabra más, palabra menos, es lo que dijo. Quienes han leído a George Orwell saben que cuando un Gobierno dice algo hay que traducirlo a un lenguaje más claro. Lo que dijo Obama significa lo siguiente: durante cincuenta años hemos hecho un terrorismo de gran escala, una lucha económica sin piedad que han dejado a EE.UU. totalmente aislado; no hemos podido derrocar al Gobierno de Cuba en esos cincuenta años, por consiguiente ¿qué tal si encontramos otra solución? Esa es la traducción del discurso; es lo que realmente quiere decir o lo que se puede decir tanto en español como en inglés.
Y vale la pena recordar que la mayoría de estas cuestiones se suprimen en los debates norteamericanos e incluso europeos. Efectivamente, EE.UU. hizo una campaña grave de terrorismo contra Cuba bajo la presidencia de John F. Kennedy; el terrorismo era extremo en aquel momento. Hay un debate, a veces, sobre los intentos de asesinato de Fidel Castro, y se hicieron ataques a instalaciones petroquímicas, bombardeos de hoteles –donde sabían que había rusos alojados–, mataron ganado, etc. O sea una campaña muy grande que duró muchos años.
Es más, después de que EE.UU. terminara su terrorismo directo apareció el terrorismo de apoyo, digamos, con base en Miami en los años 1990. Además la guerra económica, que fue iniciada por Eisenhower, tomó realmente impulso durante la era Kennedy y se intensificó después. El pretexto de la guerra económica no era “establecer la democracia” ni “la introducción de derechos humanos” sino castigar a Cuba por ser un apéndice del gran Satán que era la Unión Soviética. Y “teníamos que protegernos”, de la misma manera que “teníamos que protegernos” de Nicaragua y de otros países…
Cuando colapsó la Unión Soviética, ¿qué pasó con el embargo? El bloqueo se agravó. Es más, Clinton le ganó la partida a George Bush (padre) para extender el bloqueo. Clinton lo hizo mucho más fuerte. Algo raro por parte de un senador liberal de Nueva Jersey… Y más tarde, peor aún, se intensificó el esfuerzo por estrangular y destruir la economía cubana. Y todo eso no tenía nada que ver, obviamente, ni con la democracia ni con los derechos humanos. Ni siquiera es una broma. Basta con ver los registros norteamericanos de su apoyo a las dictaduras violentas, terroristas en América Latina. No solamente las apoyaron sino que las impusieron. Como en el caso de Argentina, donde EE.UU. era el más firme apoyo de la dictadura argentina. Cuando el Gobierno de Guatemala estaba cometiendo un verdadero genocidio, Reagan quiso apoyarlo. Pero el Congreso le había fijado ciertos límites. Por eso dijo, bueno, qué tal si lo hacemos en Argentina… Y transformamos a los militares argentinos en neonazis para hacer lo que queremos. Desgraciadamente, Argentina pasó a ser una democracia después; y ahí es donde los Estados Unidos perdieron ese apoyo que tenían. Y entonces recurrieron a Israel para seguir con el entrenamiento de los ejércitos de terrorismo en Guatemala. Pero ya, desde principios de los años 1960, hubo una tremenda ola de represión en toda América Latina, en Brasil, Uruguay, Chile, Argentina y así hasta América Central. Estados Unidos, directamente, participaba en todos estos comandos. Y antes también, y hoy sigue.
Por ejemplo, Obama es prácticamente el único líder que le dio apoyo, en 2009, al golpe de Estado de Honduras, que echó al Gobierno constitucional [de Manuel Zelaya] y que puso una dictadura militar que EE.UU. reconoció. Es decir, podemos dejar de lado la charla sobre la democracia y los derechos humanos; no tienen nada que ver: el esfuerzo era para destruir el Gobierno. Y sabemos por qué. Una de las cosas buenas de EE.UU. es que, en muchos sentidos, es una sociedad libre, y tenemos muchos registros internos, de deliberaciones internas que se han publicado. De manera que se puede saber exactamente lo que ocurrió.
IR: En 1999, apareció Hugo Chávez en Venezuela, y una serie de países adoptaron unos programas anti-neoliberales, varios gobiernos progresistas empezaron a aparecer en América Latina; primero en Brasil, después de Venezuela, con Lula; después en Bolivia, con Evo Morales; luego en Ecuador, con Rafael Correa; luego en Argentina, con Nestor Kirchner; en Uruguay, con Tabaré Vázquez y Pepe Mujica. Esto se ha extendido por América Latina; y efectivamente, como usted acaba de decir, América Latina se le ha ido un poco de las manos a EE.UU. Yo quisiera preguntarle, primero, ¿qué opinión tiene usted de estos gobiernos progresistas, en general, de América Latina? Y segundo, ¿por qué EE.UU. ha podido encontrarse en esta situación de pérdida de influencia en América Latina?
NC: Bueno, son acontecimientos de suma importancia en esta parte del mundo, todo lo que ha descrito usted es de relevancia realmente histórica. Si uno piensa en América Latina… Durante quinientos años, América Latina, básicamente, se vio controlada por los poderes imperialistas occidentales, sobre todo por EE.UU. en el siglo XX, y antes hubo otros… En América Latina, las poblaciones originarias se veían controladas por una elite pequeña, generalmente blanca, casi blanca, muy ricos, con muchas personas pobres. Entonces estas elites eran como ajenas a su propio país: exportaban capital a Europa, por ejemplo, y enviaban a sus hijos a EE.UU. No les preocupaba su propio país. Y la interacción entre los países de América Latina era muy limitada. Cada elite de cada país tenía un sesgo hacia lo occidental, y tenían ideas imperialistas. Había ciertas diferencias, pero esta era en general la situación típica. Y esto viene sucediendo, bueno, desde hace quinientos años de una forma u otra.
Pero, a partir de 1999, empezó a cambiar esta situación. Lo que usted describe es un cambio muy significativo; es un punto de importancia histórica. Y Estados Unidos es, por supuesto, el país, la potencia que ejerce el mayor dominio en todo el mundo, pero EE.UU. ya no tiene el poder abrumador de destruir gobiernos y de imponer dictaduras militares donde se le antoja. Si uno piensa, por ejemplo, en los últimos quince años… Ha habido algunos golpes de Estado: un intento de golpe en Venezuela en 2002; bueno, funcionó, digamos, durante dos días nada más. EE.UU. lo apoyó plenamente pero no tuvo el poder de imponer a un nuevo Gobierno. Hubo otro en Haití en 2004; ahí tenemos…, los torturadores de Haití, Francia y EE.UU. combinaron el secuestro del presidente Aristide para enviarlo al centro de África, y mantenerlo allí, oculto, para que no pudiera participar ni siquiera en las elecciones. Bueno, esto fue exitoso, pero Haití es un país muy débil. Hubo otro caso en Honduras, en 2009 –sí, con Obama–: los militares se deshicieron del gobierno constitucional… Así que ahí hubo una “excusa democrática”, y Washington no quiso condenarlo como un golpe militar… Pero resultó que EE.UU. se encontró aislado en esa posición de apoyo a ese golpe militar exitoso. Y ahora ese país es un desastre por completo. Tiene un terrible registro –el peor– en materia de derechos humanos. Y si consideramos la migración a EE.UU., que es un gran tema, la mayoría de los inmigrantes proviene de Honduras, porque este país fue destruido por el golpe que Washington apoyó.
Así que vemos algunos casos de éxito por así decirlo, pero no como en el pasado, no como antiguamente. América Latina ahora ha dado un paso hacia adelante para lograr cierto grado de independencia. Es el camino correcto hacia adelante. Bueno, la UNASUR, MERCOSUR, CELAC [Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños]; hay distintos grupos que representan pasos hacia la integración. La CELAC es totalmente novedosa, porque EE.UU. y Canadá quedan excluidos, y esto, bueno, nadie podría haberlo imaginado; era algo inconcebible años atrás. Todo ello se ve reflejado de varios modos; hubo un estudio reciente muy interesante de lo que podríamos llamar, por ejemplo, la “peor tortura del mundo”: arrestamos a alguien y lo mandamos a la dictadura militar más cruel para que allí lo torturen, de manera impune, y podemos así tener cierta información. Esta es la peor forma de tortura. Estados Unidos lo viene haciendo desde hace años y años. Hubo un estudio para saber qué países cooperan. Por supuesto, los países de Oriente Medio; ahí; los envían para llevar a cabo esta tortura: ya lo hacían con El Asad en Siria, con Mubarak en Egipto, y bueno con Gadafi en Libia, ¿no? Y los países europeos en su mayoría han participado, Inglaterra, Suecia, Francia, todos estos países…
Sin embargo, hubo una región en el mundo, en la que no participó ningún país: América Latina. Y esto es realmente llamativo, interesantísimo. Cuando América Latina estaba bajo el control de Estados Unidos era un centro global de tortura. Ahora, incluso se negaron a participar en este horrendo juego, en este tipo de tortura implementado por Estados Unidos. Esto es un cambio muy significativo, una señal realmente muy llamativa. Ha habido ciertos casos de éxito, parciales, en América Latina, que ha liderado la resistencia al proyecto neoliberal, lo podemos llamar así. También otros éxitos, aunque hay mucho camino por recorrer todavía.
IR: Una reflexión sobre política exterior de Estados Unidos con respecto a su rivalidad con China. ¿Piensa usted, como algunos analistas, que China será el gran rival estratégico de Estados Unidos en el siglo XXI? ¿Y qué consecuencias puede tener esto para la marcha del mundo en general y para el destino de Estados Unidos?
NC: China se desarrolla de una manera muy eficiente. Es algo que empezó en el año 1949 cuando China se independizó. Hay una expresión para eso en el discurso norteamericano, se dice “la pérdida de China”, es muy interesante… “la pérdida de China”… No se puede “perder” algo de lo cual uno no es dueño. Pero, en Estados Unidos, damos por sentado que nosotros somos los dueños del mundo, y si algún país se aleja de nuestro lado lo “perdimos”…
China es hoy un productor offshore de las fábricas norteamericanas. Las principales empresas estadounidenses producen en China, importan de China. O sea que nuestras principales empresas importan bienes baratos de China y obtienen ganancias extraordinarias. Una empresa estadounidense puede disponer de una mano de obra reprimida, muy barata, donde el Estado controla muy directamente a los trabajadores; no hay que preocuparse por la contaminación y otras cosas: es una forma muy inteligente de ganar dinero. De manera que hay vínculos comerciales, financieros e industriales muy fuertes. Al mismo tiempo, China tiene las ambiciones normales de una superpotencia. Por ejemplo, China, si se fija usted en el mapa, está rodeada al Este por una ristra de protectorados estadounidenses que controlan sus aguas territoriales. Eso a China no le gusta. Los chinos se quieren expandir por sus propias aguas offshore. Entonces aparece un conflicto potencial bastante grave entre China, por un lado, y EE.UU. y Japón por el otro. Y ese conflicto concierne al conjunto del Pacífico Occidental. Es una región donde Japón, durante su época imperial, tenía todas sus fuerzas. Y siguen controlando una buena parte. Lo cual a China no le gusta. En este momento, los cazas japoneses y chinos pasan continuamente sobre islas que no tienen ningún interés. Y esas cosas en algún momento podrían desembocar en una guerra. Lo mismo sucede entre EE.UU. y China; la política exterior de Obama es un pivote hacia Asia. Eso consiste en mandar fuerzas militares a Australia, y en construir una enorme base militar en una isla cercana a China. No dice que es una base militar pero seguramente lo es. Estados Unidos posee, a pocos kilómetros de China, la base de Okinawa, cuya población se opone rotundamente a esa base militare. Japón controla ese territorio, y EE.UU. quiere mantener las bases en esa zona. Y nuevas bases se están construyendo y se están expandiendo con la tremenda objeción de la población y de China que mira todo eso como una amenaza, y tiene razón. O sea que hay una confrontación potencial no solamente con EE.UU. sino también con los países vecinos como Filipinas, Vietnam y Japón, por supuesto. Es un problema de tensión. De manera subyacente hay también un problema económico, una tremenda interacción económica, de producción, de finanzas, de importación, etc. De manera que seguramente va a seguir siendo un tema importantísimo en los asuntos internacionales. No obstante, mucho se ha hablado de la nueva potencia de China en el siglo XXI. Creo que se exagera tremendamente. El crecimiento de China ha sido fuerte durante muchos años pero sigue siendo un país sumamente pobre. Si se fija usted, por ejemplo, en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, creo que China está en la posición noventa y no se mueve de ahí. Tiene importantes problemas internos, el movimiento laboral está rompiendo sus cadenas, hay muchas huelgas, protestas, tremendos problemas ecológicos, la gente habla de polución, pero es mucho peor: hay destrucción de los recursos agrícolas, más bien limitados; se enfrenta a extraordinarios problemas que Estados Unidos y Europa no tienen. Y sigue habiendo una enorme pobreza. Y no está a punto de transformarse en un poder hegemónico.

Conspiración en Panamá: La naturaleza del Imperio

Micaela Hierro

Raúl Antonio Capote/El Adversario Cubano

El 17 de diciembre del 2014 el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, anunciaba el inicio de un camino que conduciría, muchos pensaron que sería pronto, al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EE.UU y Cuba, cuatro meses después y varios encuentros y diálogos por medio en realidad poco se ha hecho, el bloqueo sigue intacto, Cuba injustamente sigue en la espuria lista de países que patrocinan el terrorismo y los planes para subvertir el orden interno en la isla revolucionaria continúan sin freno.
Bajo bambalinas se mueven los hilos de la intriga contra Cuba y Venezuela, la derecha internacional y sus aliados latinoamericanos se preparan para “hacer algo grande en Panamá” como bien han denunciado diversas fuentes.

Una de sus discípulas predilectas, Micaela Hierro Dori, formada entre enero y abril del 2012 en la Georgetown University bajo el Global Competitiveness Leadership Program, verdadera fábrica de líderes de la derecha internacional, de servidores incondicionales del Imperio, entrenada como becaria de la Fundación Konrad Adenauer, en Santiago de Chile, entre marzo del 2010 y julio de 2011, es una de las responsables principales de armar el “dilema”, como dicen los expertos de la desestabilización internacional.

sábado, 28 de marzo de 2015

Correa se une a Venezuela y pide a Obama eliminar el decreto contra Caracas

Correa
El presidente de EcuadorRafael Correa, firmó este sábado durante su programa Enlace Ciudadano, el documento impulsado por el gobierno venezolano en el marco de la campaña “Obama deroga el decreto ya”.
“Todos somos Venezuela compañeros, aquí no se trata de estar a favor o en contra del Gobierno; se trata de hacer respetar el derecho internacional. Lo que hizo Obama con su decreto ejecutivo, es como que si yo con un decreto ejecutivo en base a las fuerzas, pusiera sanciones a Colombia; Perú, Israel o a los propios Estados Unidos. Eso atenta contra todo derecho internacional”, expresó.
La semana pasada, miembros del gobierno de Venezuela lanzaron la campaña mundial ‘Obama deroga el decreto ya’ para exigir al presidente de EE.UU., Barack Obama, anular el decreto “injerencista” que considera a Venezuela como una amenaza a su seguridad.
Hasta ahora, la campaña ha recogido más de cuatro millones de firmas en Venezuela y se espera llegar a las 10 millones antes del 10 de abril, para que el presidente Nicolás Maduro solicite en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, la derogatoria del decreto de EE.UU.
(Con información de Rusia Today y Telesur)

jueves, 26 de marzo de 2015

Oposición no tuvo coraje de firmar contra el decreto de Estados Unidos, asegura Diosdado Cabello

diosdadocabelloEl presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (AN), Diosdado Cabello, comentó este miércoles que la oposiciónvenezolana no tuvo el coraje suficiente para firmar la petición de derogatoria del decreto de Estados Unidos contra Venezuela, un comportamiento que quedó claro el pasado martes en sesión ordinaria.
Los diputados de la autollamada Mesa de la Unidad (MUD), se negaron a firmar en sesión ordinaria de la Asamblea Nacional (AN), un acuerdo para apoyar la carta enviada por el presidente, Nicolás Maduro, al gobierno de Estados Unidos, para que derogue el decreto que atenta contra la paz y la democracia de Venezuela.
“¿Dónde tiene el corazón la dirigencia opositora?, porque el día de ayer presenciamos una de las actitudes más vergonzosas de la fracción parlamentaria opositora, los llamamos uno por uno a firmar el decreto para exigirle al presidente, Barack Obama, respeto a nuestra soberanía”, refirió Cabello en su programa Con El Mazo Dando.
En dicho espacio, repudió que los diputados de oposición se fueran de la Asamblea Nacional (AN) sin argumentos para negarse a firmar la petición de derogatoria del decreto de Barack Obama.
“Son unos lacayos del imperio norteamericano, se sintieron orgullosos con su posición apátrida, no dicen nada porque Estados Unidos les puede quitar la visa americana. Esto es un problema de Estado, de patria, nosotros firmamos por la familia de los opositores, la historia no perdonará lo que hicieron los diputados de Primero Justicia al irse de la sesión, no creo que el pueblo los entienda”, apuntó.
Agradeció el apoyo de todos los pueblos del mundo que se han manifestado a favor de Venezuela y en rechazo a la política injerencista del imperio norteamericano. “Las cosas no les está saliendo como ellos (EEUU) esperaban, espero que el presidente, Barack Obama, rectifique porque Venezuela no es una amenaza para nadie, somos una esperanza”.
Felicitó al pueblo venezolano por la jornada recolección de las 10 millones de rúbricas que se lleva a cabo en todas las plazas Bolívar del país, para llevarlas a la VII Cumbre de las Américas, prevista para los días 10 y 11 de abril en Panamá, donde prevén entregarlas al presidente Obama. JGP
(Tomado de VTV)