miércoles, 1 de abril de 2015

El concierto de Tania Bruguera, El Sexto, Gorki y la cocaína

Tania Bruguera en el perfomance de la cocaina
El pasado sábado 28 de marzo, según informa la página contrarrevolucionaria en internet Cubanet.org, desde del atardecer hasta bien entrada la noche, se realizó un concierto en casa del "músico" Gorki Águila en donde estuvo presente la reconocida artista plástica Tania Bruguera.

El concierto, según la fuente, estuvo dedicado a la libertad del presunto artista plástico Danilo Maldonado Machado, cuya más célebre obra consiste en haber ensuciado más de un muro habanero con su apelativo de grafitero: El Sexto.

Según el reporte, Bruguera durante el concierto repartió un CD que incluye el audio de una entrevista que le realizó a su -¿colega?- Maldonado en una visita a la prisión.

El reporte de Cubanet no señala sin embargo cómo estuvieron los niveles de pastillas o de droga en el mencionado concierto.

Se sabe que El Sexto integró el primer grupo del programa de becarios en el Miami Dade College, "Becas de un solo pueblo",  auspiciado por la organización terrorista Fundación Nacional Cubano Americana de donde fue expulsado nada menos que por consumo de drogas y conducta antisocial.

A Gorki Águila puede vérsele en un video colgado en internet"entonándose" con una raya en casa de ese otro "artista plástico" que es Antonio Rodiles, conocido por el performance de las velas y quien, por cierto, también estuvo en el concierto.

Vale recordar que uno de los grandes éxitos artísticos de Tania Bruguera fue aquella obra de "arte político", programada en la estatal Universidad Nacional en Bogotá en 2009, que terminó convertida en un caso judicial debido al reparto de cocaína por parte de la artista a los asistentes que abarrotaban el auditorio.



¿Será la droga el único punto de contacto entre la artista internacional Tania Bruguera, el llamado El Sexto y los  "músicos" de Porno Para Ricardo?

Comunicado de prensa acerca de la primera reunión entre Cuba y EEUU sobre derechos humanos

Pedro Luis Pedroso, subdirector general de asuntos multiraterales y de derecho internacional de la cancilleria cubana en rueda de prensa en la Mision diplomatica de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana, en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
El 31 de marzo de 2015, tuvo lugar una primera reunión entre delegaciones de los EE.UU. y Cuba sobre temas de derechos humanos, tal como fue propuesto por Cuba en julio de 2014 y aceptado por EE.UU. en enero del presente año.
Tomasz Malinowski, Subsecretario Adjunto para la Democracia, los Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado de los EE.UU., y Pedro Luis Pedroso Cuesta, Subdirector General de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, presidieron las respectivas delegaciones, que intercambiaron en un clima respetuoso y profesional.
Los representantes cubanos expresaron su interés de que este diálogo pueda contribuir a un tratamiento eficaz y no discriminatorio del tema de los derechos humanos, y en pleno respeto a la igualdad soberana, la independencia y la no injerencia en los asuntos internos de las partes.
De igual forma, la delegación cubana enfatizó en la necesidad de observar un balance adecuado entre las cuestiones del ámbito de los derechos civiles y políticos y los derechos económicos, sociales y culturales.
La delegación cubana trasladó sus profundas preocupaciones en relación con la garantía y protección de los derechos humanos en los EE.UU. En particular, enfatizó su preocupación por la agudización de la brutalidad y abuso policial con un patrón discriminatorio y las limitaciones al ejercicio de los derechos labores y las libertades sindicales reconocidas internacionalmente. Asimismo, Cuba subrayó las violaciones de derechos humanos en la llamada lucha contra el terrorismo, incluida la tortura, las ejecuciones extrajudiciales con uso de drones y el espionaje y vigilancia extraterritorial.
Consciente de las profundas diferencias con el Gobierno de los EE.UU. en el ámbito de los sistemas políticos, la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional, Cuba ratificó su invariable voluntad de que ambos países puedan relacionarse civilizadamente dentro del reconocimiento y el respeto de esas diferencias, así como su disposición a abordar con los EE.UU. cualquier tema, en un marco de igualdad, respeto y reciprocidad.
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Cuba expuso preocupaciones por situación de derechos humanos en EEUU (+ Fotos)

Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Por Waldo Mendiluza, enviado especial
Cuba expuso hoy a Estados Unidos sus preocupaciones relacionadas con las garantías y la protección de los derechos humanos en la nación norteña, durante el primer diálogo bilateral sobre el tema, celebrado en Washington DC.
Trasladamos inquietudes por patrones de discriminación y racismo en la sociedad norteamericana, la agudización de la brutalidad policial, los actos de tortura y ejecuciones extrajudiciales en la lucha antiterrorista y el limbo jurídico de los prisioneros en la cárcel de Guantánamo, precisó a periodistas el jefe de la delegación de la isla, Pedro Luis Pedroso.
En una rueda de prensa para ofrecer detalles acerca de la reunión, el subdirector general de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional de la cancillería agregó que la parte cubana también señaló preocupación por las limitaciones de los derechos laborales y las libertades sindicales.
De acuerdo con Pedroso, pese a las marcadas diferencias de concepción y ejercicio de los derechos humanos, el encuentro en el Departamento de Estado transcurrió en un ambiente de respeto y profesionalidad. Tratamos asuntos de interés para ambas delegaciones, dijo el funcionario, quien destacó que el inédito diálogo evidenció “que es posible relacionarse civilizadamente, a partir del reconocimiento y respeto a las diferencias”.
Asimismo, añadió, la reunión desarrollada por iniciativa de Cuba ratificó la disposición de La Habana a debatir cualquier tema sobre la base de la igualdad y la reciprocidad.
Ante una pregunta de Prensa Latina, Pedroso informó que la isla presentó en el breve tiempo disponible algunos de sus avances en materia de protección y promoción de los derechos humanos.
Respecto a futuros intercambios de criterios en torno a esta cuestión, no descartó su realización.
El diálogo sobre derechos humanos se suma a otros temas de interés bilateral analizados de forma paralela al proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas y apertura de embajadas, derivado de los anuncios del 17 de diciembre de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, de avanzar hacia la normalización de vínculos.
(Con información de Prensa Latina)
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de asuntos multiraterales y de derecho internacional de la cancilleria cubana en rueda de prensa en la Mision diplomatica de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de asuntos multiraterales y de derecho internacional de la cancilleria cubana en rueda de prensa en la Mision diplomatica de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
La Delegación oficial a las Conversaciones sobre Derechos Humanos en Washington DC. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
La Delegación oficial a las Conversaciones sobre Derechos Humanos en Washington DC. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
La Delegación oficial a las Conversaciones sobre Derechos Humanos en Washington DC. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
La Delegación oficial a las Conversaciones sobre Derechos Humanos en Washington DC. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
La Delegación oficial a las Conversaciones sobre Derechos Humanos en Washington DC. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
La Delegación oficial a las Conversaciones sobre Derechos Humanos en Washington DC. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Pedro Luis Pedroso, subdirector general de Asuntos Multiraterales y de Derecho Internacional de la Cancillería cubana en rueda de prensa en la Misión diplomática de Cuba en Washington. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

El conflicto Estados Unidos-Venezuela y la VII Cumbre de las Américas


Resultado de imagen para obama deroga el decreto ya


América Latina y el Caribe, principalmente las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y en particular, Venezuela, son el teatro de operaciones de un sordo juego geopolítico entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN, contra China y Rusia, dos potencias emergentes que han venido desarrollando vínculos económicos y de cooperación técnico-militar con naciones situadas en lo que tradicionalmente Washington ha considerado su “espacio vital”.
 Pocas veces, como hoy −tras la reciente orden presidencial de Barack Obama que ubicó a Venezuela como una “extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”−, cobran dimensión los conceptos esgrimidos por Nicholas J. Spykman en 1942, cuando al definir el “Mediterráneo Americano” (que abarcaba el litoral del golfo de México y el mar Caribe, México, América Central, Colombia, Venezuela y el cinturón de islas que se suceden desde Trinidad a la punta de la Florida, Cuba incluida), dijo que esa región debía quedar bajo la “exclusiva e indisputada tutoría” de Washington.
En su obra Estados Unidos frente al mundo, escrita tres años antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, al exponer la doctrina geopolítica del imperialismo tal y como lo concebía la clase dirigente estadunidense, Spykman dijo con elocuente crudeza: “Eso implica para México, Colombia y Venezuela una situación de absoluta dependencia con respecto a Estados Unidos, de libertad meramente nominal…”
En 1973, el boicot de suministros de hidrocarburos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a Estados Unidos, exhibió las vulnerabilidades del hegemón del capitalismo mundial. Desde entonces, los estrategas del complejo industrial-militar diseñaron y pusieron en práctica una serie de proyectos geopolíticos −o de conquista del espacio en su zona de influencia−, a expensas de naciones débiles o que ofrecen poca resistencia, que incluyeron la colonización, la anexión o la conquista.
Cuatro decenios después, Estados Unidos ha conformado América del Norte como un espacio geopolítico bajo el dominio económico-financiero de las corporaciones con casa matriz en su territorio y el control militar del Comando Norte del Pentágono. Y aunque en 2005 en Mar del Plata fracasó el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la libertad de México y Colombia es hoy meramente nominal, como anunció Spykman en 1942, y sus territorios han sido militarizados por el imperio. Sólo escapan a ese designio Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Además de su importancia geopolítica para la defensa del territorio continental de Estados Unidos de cara a un eventual conflicto bélico con otra potencia, Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas probadas de hidrocarburos. Asimismo, bajo el liderazgo indiscutido de Hugo Chávez, Venezuela fue el impulsor del ALBA y potenció la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), obstaculizando los planes para una integración vertical del subcontinente, implementados por la Casa Blanca y el gobierno-sombra de las grandes corporaciones estadunidenses.

Washington y el golpismo continuado

Las consideraciones anteriores explican los sucesivos intentos encubiertos de Washington por llevar a cabo un “cambio de régimen” en Venezuela: desde el golpe de Estado cívico-militar-oligárquico de abril de 2002 (el primer golpe mediático del siglo XXI), y la Operación Septiembre Negro de  finales de ese año y comienzos de 2003 –el llamado “golpe petrolero” que siguió los lineamientos del Dossier Confidencial No. 5, estrategia subversiva de los capitanes de industria, grandes latifundistas, ganaderos y la llamada nomenclatura gerencial de petróleos de Venezuela (Pdvsa), bajo la cobertura política e ideológica de las principales corporaciones multimedia de Venezuela y las Américas−, pasando por diversas operaciones clandestinas y diferentes modalidades de la guerra de espectro completo (“golpe suave”, guerra de baja intensidad, guerra asimétrica, de información o cuarta generación, guerra económica y terrorismo mediático), hasta el fracasado golpe del 11 y 12 de febrero de 2015.
Al respecto, cabe recordar que con eje en una estrategia de varios carriles, la escalada política-propagandística había iniciado en diciembre pasado, cuando al tiempo que anunciaba negociaciones para una próxima reanudación de relaciones diplomáticas con Cuba, el presidente Obama puso en vigor la “Ley para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil en Venezuela”, una medida injerencista violatoria del derecho internacional aprobada por el Congreso. La nueva ley extraterritorial, pieza central en la etapa para un cambio de régimen en Venezuela, es una réplica perfeccionada de lo que el propio Obama había dicho, siendo senador, que durante más de 50 años no había funcionado contra Cuba.
A partir de enero de este año, se incrementaron los planes tendientes a generar un nuevo clima de zozobra económica y violencia caótica desestabilizadora que confluyera con el primer aniversario de “las guarimbas” de febrero de 2014. ¿Objetivo? Derrocar a Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, a quien se le había venido fabricando una imagen de gobernante autoritario y violador de los derechos humanos.
Lubricada la oposición venezolana con millonarios fondos extraídos de los contribuyentes de Estados Unidos a través de agencias oficiales de Washington como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y fundaciones afines como la National Endowment for Democracy (NED) y Freedom House; posicionada la guerra económica con base en el desabastecimiento de productos de primera necesidad −en particular alimentos básicos, medicamentos y artículos higiénicos− para provocar ira y malestar en la población, la extensa red de medios corporativos privados del hemisferio occidental hicieron su labor como parte de la guerra psicológica y el terrorismo mediático. En lo interno, su misión principal era generar un clima de miedo y horror paralizante a través de herramientas habituales como el acaparamiento, el desabasto, el mercado negro, la inflación, la usura, campañas de rumores y la violencia callejera, y en lo externo, fomentar una correlación de fuerzas internacionales que avalara tácitamente el accionar golpista y, llegado el caso, una eventual intervención militar del Pentágono.
En rigor, se trataba de una segunda fase de la fracasada operación subversiva puesta en práctica a comienzos de 2014 para tirar a Maduro. “La salida” −como denominó entonces la ultraderecha venezolana al plan sedicioso para sacar al presidente legítimo de Venezuela del Palacio de Miraflores−, culminó con un saldo de 43 personas muertas y llevó a la cárcel a uno de los líderes de la asonada, Leopoldo López, dirigente del Partido Voluntad Popular.
Desde entonces, una de sus cómplices en la aventura conspirativa, la ex congresista desaforada María Corina Machado −firmante del Decreto Carmona durante el golpe de Estado de abril de 2002 −, había tomado las riendas de la nueva intentona con apoyo del embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Witaker. “Contamos con una chequera más fuerte que la del régimen para romper los anillos de seguridad”, dijo Machado, quien desde hace años cultiva los favores de congresistas cubano-estadunidenses de Miami, como Marco Rubio, Iliana Ros Lethinen y Mario Díaz Balart, y los del alcalde de la ciudad Doral del sur de la Florida, Luigi Boria.

 El factor Brownfield

En el caso venezolano, la génesis de la intervención estadunidense actual remite al Comité de los 40 (denominación tomada de la Decisión-Memorándum No. 40 del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos), reunido por el secretario de Estado Henry Kissinger en junio de 1970 para diseñar una estrategia de “bajo perfil” destinada a hacer abortar la “vía pacífica al socialismo” de Salvador Allende en Chile. El plan del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de la época de Richard Nixon, incluía: 1) creación del caos económico; 2) acciones paramilitares; 3) ofensiva de propaganda; 4) financiamiento a sectores derechistas, y 5) infiltración y divisionismo dentro de la izquierda chilena.
Con base en esa estrategia −aplicada después con variantes contra Nicaragua sandinista, Granada y Panamá−, en agosto de 2004 Washington había enviado a Caracas al embajador William Brownfield. Adscrito a la Oficina de Iniciativas para la Transición en Venezuela (OIT), la principal misión de Brownfield era elaborar un plan de largo plazo para derrocar a Hugo Chávez. En un cable diplomático del 9 de noviembre de 2006, difundido en el portal deWikileaks, el diplomático recordaba a sus jefes en el Departamento de Estado las directrices establecidas dos años antes en el denominado “Plan de cinco puntos contra el Gobierno Bolivariano”: 1) Fortalecer las instituciones democráticas; 2) Infiltrarse en la base política de Chávez; 3) Dividir al chavismo; 4) Proteger negocios vitales de Estados Unidos, y 5) Aislar a Chávez internacionalmente. La OIT para Venezuela fue cerrada en 2010, pero sus funciones fueron transferidas a la oficina para América Latina de la USAID, vieja pantalla de las acciones injerencistas y para la guerra psicológica de la CIA y el Pentágono.
Con base en esos antecedentes, la ambientación o “calentamiento” mediático de la nueva ofensiva desestabilizadora contra Venezuela contó, a mediados de enero pasado, con la presencia en Caracas de los ex presidentes de Colombia, Chile y México −Andrés Pastrana, Sebastián Piñera y Felipe Calderón, respectivamente−, invitados a un foro por María Corina Machado y el partido Voluntad Popular. Otro de los objetivos era visitar en la prisión a Leopoldo López, erigido por Washington como nuevo “combatiente de la libertad”, según la expresión acuñada por Ronald Reagan para los contras nicaragüenses y el saudí Osama bin Laden en los años 80.
La trama desestabilizadora se complementó, a finales de enero, con la deserción de Leamsy Salazar, capitán de corbeta de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. En calidad de “testigo protegido”, el desertor Salazar declaró ante un tribunal de Nueva York que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, era el jefe de un presunto cartel de Los Soles. La “primicia” la obtuvo el diario neofranquista español ABC, que se basó en “fuentes cercanas a la investigación”, y fue convenientemente amplificada en México por los periódicos Excélsior La Razón que, curiosamente, no citaron como fuente a ninguna agencia noticiosa internacional, por lo que puede presumirse que en los tres casos se trató de desinformación sembrada con propósitos subversivos-propagandísticos.
Dentro del plan conspirativo en curso, no es un dato baladí que William Brownfield −el “diplomático” que en 2004 elaboró el Plan de los cinco puntos para derrocar a Chávez y quién se desempeñó luego como embajador en Colombia de 2007 a 2010−, validara la “consistencia” del reportaje de ABC, que involucra a Cuba y las FARC en la insólita trama. Tampoco lo es que Brownfield sea en la actualidad secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Narcóticos y Seguridad Internacional.

Los fondos para la subversión

Otro elemento clave del plan elaborado por Brownfield en 2004, es el financiamiento de ONGs, fundaciones, asociaciones y partidos opositores venezolanos, enmarcado dentro del rubro “defender y fortalecer prácticas democráticas, las instituciones y los valores que promueven los derechos humanos y la participación de la sociedad civil”. El presupuesto actual de Estados Unidos (octubre 2014 a octubre de 2015) incluye cinco millones de dólares, y la asignación prevista para el próximo año fiscal aumenta la cifra en 500 mil dólares más. Asimismo, Washington ha incorporado una nueva modalidad consistente en registrar a las ONGs venezolanas como corporaciones en Estados Unidos, lo que facilita el suministro de fondos y además pueden ser subcontratadas por compañías estadunidenses.
Entre las organizaciones receptoras de fondos de los contribuyentes de Estados Unidos figuran Nueva Conciencia Nacional; Fundación Futuro Presente; Humano y Libre, de Gustavo Tovar Arroyo, quien organizó en 2010  la denominada Fiesta Mexicana para adiestrar en métodos de desestabilización a dirigentes estudiantiles de la extrema derecha venezolana; Espacio Civil; Operación Libertad; Mujer y Ciudadanía; Ventana por la libertad; Súmate y Consorcio Desarrollo y Justicia, ambas ligadas a la golpista María Corina Machado.
La USAID, que en 2011 destinó más de nueve millones de dólares de los 20 millones aprobados ese año para la desestabilización de los países del ALBA, en 2013 canalizó cinco millones 786 mil dólares para programas subversivos en Venezuela, principalmente para la capacitación de nuevos líderes juveniles que sean capaces de resaltar en el enfrentamiento con el gobierno. El presupuesto destinado a 2014 no ha sido publicado, probablemente en un intento por sortear las dificultades que les ocasionaron las revelaciones y cuestionamientos de que fue objeto luego de las revelaciones de la agencia AP sobre el trabajo de la USAID contra Cuba.
Además, los programas de Estados Unidos para la subversión en Venezuela incluye a la National Endowment for Democracy (NED), que en 2014 destinó más de dos millones 300 mil dólares a organizaciones antibolivarinas, y a Freedom House, ampliamente denunciada por sus vínculos con la CIA, que mantiene su política  de asesoramiento y financiamiento de la oposición venezolana, profundizando las estrategias de guerra psicológica y campañas mediáticas como parte de las técnicas de las “revoluciones de colores” y el “golpe suave” de Gene Sharp, Robert Helvey y Peter Ackerman.
En su reporte global anual sobre libertad de expresión, Freedom House ubica a Venezuela como uno de los países donde no existe libertad de prensa ni de expresión y donde se violan los derechos humanos; la agenda de Obama, pues. En contrate, cabe consignar que en ese país existe una hegemonía de los medios de comunicación privados. Según Luis Britto García, en 1998 la empresa privada era propietaria del 80% de las estaciones de televisión y del 97% de las radiodifusoras de FM, y no había medios comunitarios. Esos medios privados se caracterizaban por una alta concentración de la propiedad, tanto horizontal como vertical. En la actualidad operan en Venezuela 2,896 medios; 2,332 son de la empresa privada. El 65.18% sigue siendo privado y el 30.76% son comunitarios; apenas un 3.22% son de servicio público. El principal cambio consiste en la multiplicación de medios comunitarios, los cuales en su mayoría tiene poco alcance y tienden a durar un tiempo limitado.
En radiodifusión funcionan mil 598 emisoras privadas, 654 comunitarias y apenas 80 de servicio público. En televisión de señal abierta 55 canales son privados, 25 son comunitarios y ocho de servicio público.  Casi todos los medios privados son opositores, con lo cual, pretender que el Estado esté ejerciendo una “hegemonía comunicacional” con los escasos medios de que dispone, como señala Freedom House, es un infundio que sólo puede ser interpretado como parte de una operación de guerra psicológica y propaganda negra para exacerbar el pánico, desestabilizar el país, generar ingobernabilidad y detonar violencias destinadas a derrocar por la vía del terror al gobierno bolivariano.

La debilidad de Obama y el riesgo intervencionista

En ese contexto, los días 11 y 12 de febrero el gobierno venezolano anunció haber desarticulado un “atentado golpista” que contaba con la participación de oficiales activos y retirados de la aviación militar y otros elementos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y cuyo objetivo era bombardear desde un avión Tucano el Palacio de Miraflores y matar al presidente Nicolás Maduro. Otros blancos de la llamada Operación Jericó eran el Ministerio de Defensa y los estudios del canal de televisión Telesur, para sembrar caos y confusión.
Es previsible que ante el nuevo fracaso golpista, y dado el interés geopolítico en la estrategia subversiva de Washington hacia Venezuela, el presidente Obama y sus aliados de la ultraderecha regional intentarán enrarecer el clima de la próxima Cumbre de las Américas, prevista para la segunda semana de abril en Panamá. Con la “declaración de guerra” de Obama, queda claro que a Estados Unidos no le interesa la democracia ni los derechos humanos en Venezuela; lo que le importa es el petróleo y la posición geográfica del país sudamericano. El interés de la Casa Blanca es reafirmar su política de dominación regional, desafiada por China y Rusia; restaurar el tradicional control en su zona de influencia, hoy resistida como nunca antes por los países agrupados en la UNASUR, la CELAC y el ALBA.
En la coyuntura, las palabras de Obama al acusar a Venezuela como una “amenaza” a la seguridad nacional de Estados Unidos, además de ridículas, son una clara expresión de la evolución clásica de las políticas de agresión imperial, que van de la ruptura del orden constitucional, los golpes suaves y las revoluciones de colores a una eventual intervención militar directa del Pentágono. Como denunció el ex vicepresidente venezolano José Vicente Rangel, Washington dispone de mil 600 paramilitares listos en la frontera de Colombia, frente a los estados Zulia y Táchira, 800 en cada zona limítrofe. Ése es el verdadero peligro en la hora.
En ese contexto, la guerra mediática y económica y la imposición de sanciones de Estados Unidos al gobierno venezolano sólo debilitan la imagen de Obama de cara a la VII Cumbre de las Américas organizada por la OEA (Organización de Estados Americanos). Nicolás Maduro llegará a la cita con el apoyo y el respaldo internacional, y queda claro que al defender a Venezuela, los presidentes de los países del área están defendiendo la soberanía y la unidad de Nuestra América martiana y bolivariana.

Cuba, sí; Venezuela, no


Resultado de imagen para cuba y venezuela






Por: José Vicente Rangel.

Cuando el presidente Obama anunció la nueva política del gobierno norteamericano hacia Cuba, comenzó por admitir el fracaso de más de 50 años de bloqueo, de acciones desestabilizadoras, de apoyo descarado a las aventuras de los opositores al régimen de la isla, de intentos de magnicidio de los líderes de la revolución y de invasiones como Playa Girón. Asumió el error en el cual, según él, incurrieron sus predecesores -diez presidentes que perseveraron en esa. 
Cuando el presidente Obama anunció la nueva política del gobierno norteamericano hacia Cuba, comenzó por admitir el fracaso de más de 50 años de bloqueo, de acciones desestabilizadoras, de apoyo descarado a las aventuras de los opositores al régimen de la isla, de intentos de magnicidio de los líderes de la revolución y de invasiones como Playa Girón. Asumió el error en el cual, según él, incurrieron sus predecesores -diez presidentes que perseveraron en esa línea equivocada, incluyéndolo a él en su primer mandato-, y señaló que ahora adelantaría un manejo distinto de los diferendos de EEUU con naciones de la región. El gesto fue saludado como demostración de coraje ante la ultraderecha y el recalcitrante lobby cubano de Miami. Como señal positiva de reconocimiento a los cambios que se operan en esta parte del mundo donde los procesos democráticos, con amplia proyección social, son la característica.
 ¿Pero qué bullía en la mente del gobernante norteamericano, en su entorno, en los laboratorios donde se planifica la política exterior de la primera potencia militar del mundo? ¿Se trataba de una política concebida sólo para el caso cubano, insostenible, repudiado unánimemente en todos los foros internacionales, o de una política de signo diferente, de distensión, de diálogo de iguales? ¿Acaso formaba parte de una estrategia cizañera, con el trasfondo de resolver la situación con Cuba, mientras se preparaba la fijación de un nuevo blanco de la misma política, aparentemente cancelada?
En otras palabras, cabe preguntar si lo que calificó Obama como fracaso durante más de cinco décadas -la posición ante Cuba- se repetiría, con iguales o peores características, contra Venezuela. Porque nadie puede pensar que la agresión brutal del decreto ejecutivo de 9 de marzo de 2015 de Obama -basado en ley aprobada por el Senado de EEUU, en diciembre de 2014-, es producto de una reacción circunstancial, o de un error, como lo definen algunos analistas; o es parte de un plan para repetir contra nuestro país la misma política que se ejecutó contra Cuba. El accionar de EEUU contra Venezuela es de larga data. Comenzó en el momento que Hugo Chávez accedió a la presidencia en 1999 y tuvo inequívocas manifestaciones de vesania en el golpe del 11 de abril de 2002, cuando fue evidente la injerencia del presidente George W. Bush y de la Misión Militar de EEUU en Fuerte Tiuna. Ahora pensarán los estrategas gringos que con la hoja de parra de la reformulación de la relación con Cuba, Washington puede optar por arremeter contra Venezuela creyendo que las condiciones lo permiten.
No obstante, esta política tiene fallas en el cálculo de sus posibilidades. Una, muy importante, proviene del hecho de que Cuba no cede en sus principios. Para aquellos que creyeron -en los cenáculos del poder norteamericano y de sus amigos regionales- que el gobierno cubano traficaría con el nuevo trato de la potencia imperial, deben estar sorprendidos con la dignidad con que reaccionaron los cubanos: plena solidaridad con el proceso bolivariano y clara advertencia de que lo esencial de la nueva situación es el cese del bloqueo (Raúl Castro dixit). Otra, la reacción de Venezuela, de Maduro, firme y audaz; del pueblo y el chavismo, unitaria y coherente; y de la comunidad internacional. En este frente no hay fisuras, solo matices explicables en el apoyo a la causa venezolana. Y, sobre todo, una reacción de estupor ante el atrevimiento de Obama (El Supremo), plasmada en la calificación de Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los EEUU”. Agresión real que se extiende a cualquier otra nación. Aun cuando, por ahora, lo de Obama es “Cuba, sí; Venezuela, no”.
Laberinto
Hay estupor en los círculos de poder de EEUU y medios de comunicación afines ante la actitud que se observa en mandatarios latinoamericanos y caribeños de solidaridad con Venezuela. La cual ha ido más allá de lo imaginable. Se considera que fue subestimada la respuesta al ataque de Obama y el efecto que podía tener un decreto presidencial que lesiona la soberanía, no de un Estado en particular sino todos de los Estados. Se aduce que Washington estaba mal informado de la situación venezolana y, en general, de la región…
Se considera que la Embajada en Caracas transmite información incompleta o sesgada acerca de lo que ocurre en el país. Que subestima la fuerza del chavismo en la calle y de ahí la sorpresa ante las grandes manifestaciones efectuadas en Caracas y ciudades del interior. Se aceptó como válido que el gobierno de Maduro estaba dividido, y que el Primer Mandatario no controlaba la situación. Igualmente, los informes de Caracas daban cuenta de grietas en la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de luchas en la institución…
Al mismo tiempo, los informes indicaban que la oposición había crecido. Que está presente en todas partes y que accedió a los bastiones del chavismo. Que la unidad en el sector es monolítica, y que está garantizado su triunfo en las elecciones parlamentarias. Por supuesto, este es el material que hace llegar la oposición a la sede diplomática y la que suministran observadores comprometidos que reciben dólares por elaborar informes y encuestas sin sustento…
Tal es el cuadro que, presumiblemente, analizó el equipo asesor para la aprobación del decreto que ha provocado reacciones imprevistas y que coloca a Obama ante un situación inconfortable en la Cumbre de las Américas del próximo 10 de abril en Panamá. Obama concurre a esta importante cita prácticamente en solitario. Con desventajas evidentes. Incapacitado para hacer promesas. Con la palabra devaluada y bajo sospecha. No podrá presentar el paso dado hacia Cuba como una demostración de buenas intenciones con la región; de su disposición a mejorar las relaciones con todas las naciones, cuando en su palmarés figura la mancha, demasiado actual y oprobiosa, del descomedido ataque a Venezuela. ¿Qué hará Obama en un ambiente predispuesto, ante hechos cumplidos y sospechas justificadas? Ya veremos…
Recuerdo que una vez encontré al presidente Chávez muy molesto en su despacho. Le pregunté porqué lo estaba y me respondió: “Es que le di una audiencia a un político español creyendo que conversaríamos de política, de la situación mundial y lo que ocurre en su país. Pero resulta que el carajo lo que vino fue a pedirme contratos para unas empresas españolas”…
Felipe González, exdirigente socialista español, anuncia que defenderá a Leopoldo López y a Antonio Ledezma, que ya cuentan con un grupo de abogados venezolanos que lo está haciendo. Huele a pantalla…
La MUD zozobra Parece que tendrá el mismo destino fatal de otras experiencias unitarias de la oposición. Ya que ésta se agota en ensayos que no funcionan. La unidad en los términos que la manejan sus dirigentes no tiene base. Está montada sobre múltiples contradicciones que impiden su desarrollo. Además, es la unidad sin programa ni proyecto de país. Y, por tanto, sin cohesión. Lo único que une es el odio al chavismo y la pretensión de liquidar el proceso bolivariano como sea -mejor si es con un golpe-, y optar electoralmente por diputaciones nacionales, regionales y concejalías. Por eso a la hora de competir y escoger candidatos estalla como granada de fragmentación…
¿A dónde conduce esta situación? A que ya en el mundo opositor hablen de fraude electoral.El “obamazo” -sobre el cual escribió Maryclen Stelling- contribuye a complicarles la situación.

Taxis Ruteros cubanos en camino a Panamá


 Taxi rutero

Taxi rutero Cubahora
Con la experiencia de ser uno de los nuevos protagonistas en los cambios que emprende Cuba para actualizar su modelo económico, Martín José Betancourt, presidente de la cooperativa Taxi Rutero 2, participará en el Foro Empresarial de la venidera VII Cumbre de las Américas.
Martín viajará a Panamá junto a más de un centenar de representantes de la sociedad civil cubana, entre ellos, jóvenes, intelectuales, campesinos, cuentapropistas y académicos, quienes estarán presentes en los foros de discusión de la Cumbre, a la que la Isla asistirá por vez primera, como resultado del sólido y unánime consenso de los países de Latinoamérica y el Caribe.Organizado por el Gobierno de la República de Panamá y el Banco Interamericano de Desarrollo, el foro de negocios II Cumbre Empresarial de las Américas, reunirá del ocho al 10 de abril próximo a líderes del sector, con el propósito de analizar oportunidades para el comercio y las inversiones, en pos del desarrollo social y económico del continente.A este espacio, donde participarán 18 empresarios de la Isla, Martín concurre con el ánimo de compartir las experiencias de Taxi Rutero 2, organización que desde julio de 2013 se sumó a los esfuerzos del país por mejorar la transportación de pasajeros en la capital.

Cumbre de las Américas y su cuarta pared

Arthur González
venezuela-euPara los latinoamericanos está bien claro que la Casa Blanca no aceptará tranquilamente que Cuba participe en la VII Cumbre de las Américas en Panamá y como prueba de sus artimañas presionan a ciertos panameños para fabricar situaciones, con la trasnochada esperanza de empañar la presencia del presidente cubano. Craso error.En ese camino vuelven a equivocarse al menospreciar la capacidad e inteligencia de los pueblos ubicados al sur del río Bravo, olvidándose de José Martí cuando sabiamente sentenció: “¿quién pretenderá divorciarnos a nosotros de América, ni a América de nosotros?”
En un intento que pone de manifiesto el desespero de Estados Unidos ante la derrota que significa la presencia de Cuba en ese evento, el panameño Rubén Castillo, coordinador del Foro de la Sociedad Civil y Actores Sociales de la Cumbre, confirmó a la prensa de Miami que envió invitaciones a los “disidentes” cubanos, sin dudas una idea que resultará significativa tanto para los asalariados de Estados Unidos como para el resto de los participantes en dicho Foro.
El calificativo de asalariados no es festinado ni pro Castrista, es simplemente afirmar lo que hace el gobierno estadounidense al aprobar anualmente 20 millones de dólares para sostener todas las acciones subversivas contra Cuba, incluido el pago a los “disidentes” por llevar a cabo provocaciones contra el gobierno.
Los propios “disidentes” reconocen que se mantienen sin trabajar gracias al dinero, alimentos y otros avituallamientos que reciben desde Estados Unidos, e incluso algunos cables confeccionados por la Sección de Intereses en La Habana divulgados por Wikileaks, confirman el interés de esos elementos por el dinero.
La idea de invitarlos surgió para caldear el ambiente, sin embrago ha sido una de las mejores, pues en ese Foro los asalariados cubanos podrán conocer la realidad de Latinoamérica y la verdadera represión.
La “delegación” sufragada, entrenada y dirigida por Estados Unidos, estará encabezada por la inculta y grosera Berta Soler, junto a Guillermo Fariñas y la bloguera oficialista de Washington Yoani Sánchez Cordero, entre otros.
Mexicanos desaparecidosVeremos que dicen los que llevan años sin saber lo que es sudar la camisa para ganarse el pan de cada día, cuando escuchen la represión policial de que son víctimas los familiares de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en el estado mexicano de Guerrero, los chilenos que aún lloran a sus hijos asesinados por la dictadura apoyada por Estados Unidos, los portorriqueños que luchan por no ser más colonia de Norteamérica y sufren golpizas y años de cárcel por exigir su libertad.
Importante será para esos calificados por Washington como “opositores”, conocer las desapariciones, asesinatos y brutales golpizas que padecen los ciudadanos guatemaltecos y hondureños, víctimas de la más cruenta pobreza, desamparo gubernamental, analfabetismo y ausencia de servicios médicos gratuitos, como los que sí reciben los “disidentes” en Cuba.
Qué dirán los representantes de la contrarrevolución cubana cuando escuchen relatos inverosímiles de torturas y asesinatos a cientos de periodistas por decir la verdad de sus pueblos, algo que jamás han padecido los que reciben entrenamiento en los locales de la misión diplomática norteamericana en La Habana.
Otra sorpresa se llevarán los que dicen representar a los negros cubanos en un supuesto “Comité Ciudadano por la Integración Racial”, financiado desde Miami, al escuchar la vivencias de los negros norteamericanos que son golpeados salvajemente y hasta asesinados por policías blancos, que jamás son juzgados en las Corte Federales, o al constatar cómo son discriminados e impedidos de asistir a centros de estudio, visitar bares, restaurantes, peluquerías y barberías, clubes solo para blancos, o simplemente por relacionarse con mujeres y hombres de la raza blanca.
La mejor lección que recibirá la contrarrevolución cubana, fabricada y sostenida con cientos de miles de dólares de la CIA y del Departamento de Estado, será conocer de primera mano una realidad desconocida para ellos, algo que no dudamos influirá en sus vidas personales, porque en Cuba ni ellos ni sus familiares padecen de los males que ensombrecen a casi toda Latinoamérica.
Sus denuncias, inventadas e insostenibles, serán la burla de los familiares de cientos de miles de desaparecidos, asesinados, torturados y encarcelados; de los hambrientos, desclasados, desempleados y analfabetos que ven morir a sus hijos por ausencia de dinero para pagar los altos costos de la salud.
Otro panorama diametralmente opuesto mostrarán los verdaderos representantes de la sociedad civil y el pueblo cubano, esos que los yanquis quieren descalificar nombrándolos “oficialistas”, que luchan a diario por lograr un mundo mejor y exigir el cese de la despiadada guerra económica que desea matar por hambre y enfermedades a toda una sociedad, desde hace 56 años.
Pero los pueblos no se equivocan y como expresó el más universal de los cubanos, José Martí: “ni pueblos ni hombres respetan a quienes no se hacen respetar”.